¡ Buenos días!
Hoy vamos a leer el evangelio que trata de lo que hemos hablado esta semana y que nos influye.
A veces pensamos que ayudar es hacer algo enorme, casi heroico. Pero la verdad es que muchas veces empieza con cosas pequeñas: escuchar a un amigo, defender a alguien que están molestando, compartir lo que tienes aunque no sea mucho.
Ayudar no te hace débil, te hace grande por dentro. Porque cuando levantas a alguien más, tú también creces. Cuando das ánimo, también fortaleces tu propio corazón. No necesitas tener todo resuelto para apoyar a otros. Solo necesitas disposición.Y recuerda: en un mundo donde muchos pasan de largo, sé tú quien se detiene.
Evangelio según San Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». Él respondió: «“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”». Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendaba las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». Palabra del Señor.
Dialogamos con estas preguntas:
-¿ Por qué el sacerdote y el levita no ayudaron al hombre herido?
-¿ Qué nos enseña esta parábola sobre quién es nuestro “prójimo”?
-¿ Cómo podemos actuar hoy como el buen samaritano en nuestra comunidad?
¡Buen día!
Buenos días elaborados por Anthony Morales, José Ballesteros y Adrián Villalón (3ºESO A)
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