¡Buenos días!
Comenzamos el día en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Esta semana es muy especial en el colegio porque celebramos la fiesta de María Auxiliadora.
A lo largo de la historia, muchísimas personas han encontrado en María una luz, una madre y un apoyo en los momentos difíciles. Y una de esas personas fue San Juan Bosco.
Don Bosco dedicó toda su vida a ayudar a jóvenes que lo tenían muy difícil: chicos sin oportunidades, sin estudios, sin alguien que creyera en ellos. Y aunque trabajó muchísimo, siempre decía algo sorprendente:
“Ella lo ha hecho todo”.
Porque Don Bosco estaba convencido de que María nunca le dejaba solo. Ella le guiaba, le daba fuerzas y le ayudaba a seguir adelante incluso cuando parecía imposible.
Y hoy quizá nosotros también necesitamos eso:
alguien que nos acompañe cuando estamos perdidos,
cuando tenemos miedo,
cuando sentimos presión,
cuando no sabemos qué hacer con nuestra vida.
María Auxiliadora nos recuerda que no caminamos solos.
Pero Don Bosco también nos enseñó algo importante:
la mejor forma de querer a María es parecerse a ella.
¿Y cómo podemos hacerlo?
Ayudando, escuchando, acompañando y estando cerca de quien más lo necesita.
Quizá hoy puedes ser tú esa ayuda para alguien de tu clase, de tu grupo o de tu casa.
Para pensar un momento:
- ¿Quién está siendo “luz” en mi vida ahora mismo?
- ¿Sé pedir ayuda cuando la necesito?
- ¿Hay alguien cerca de mí que esté pasando un mal momento y necesite apoyo?
- ¿Qué puedo hacer hoy para parecerme un poco más a María y a Don Bosco?
Rezamos juntos:
María Auxiliadora,
protégeme cuando tenga miedo,
acompañame cuando me sienta solo,
ayúdame a descubrir lo mejor de mí
y enséñame a llevar esperanza a los demás.
María, auxiliadora de los cristianos...