Miércoles, 21 de octubre de 2026:A UN MILÍMETRO DE LA REALIDAD

 

¡Buenos días a todos! Hoy en nuestro espacio de Buenos Días vamos a conectar el tema de la semana con la música que escuchamos a diario.


    La canción que os proponemos hoy dice en su estribillo:

«Y estar a un milímetro de ti / y sentir que estás a un millón de millas...»

Es una frase sencilla, pero si la analizamos con ojos críticos, describe perfectamente una de las mayores contradicciones de la realidad del mundo en el que vivimos hoy.

 Muchas veces estamos a solo "un milímetro" del compañero de pupitre o del amigo en el patio. Estamos al lado físicamente, pero metidos en nuestro móvil, mirando TikTok o pensando en nuestras cosas, sin darme cuenta de si ese compañero lo está pasando mal, si se siente solo o si necesita un gesto de cariño. Vivimos hiperconectados a pantallas, pero a veces desconectados de las personas reales.

Ser una persona culta al estilo salesiano no significa solo acumular conocimientos académicos para aprobar la PAU o los exámenes de la semana; significa tener la agudeza mental y la sensibilidad de romper esa distancia y acercarnos de verdad a la realidad que nos rodea.

Don Bosco fue un maestro en "acortar distancias". En la Turín del siglo XIX, la sociedad burguesa pasaba de largo ante los jóvenes marginados y trabajadores sin recursos. Estaban a pocos metros de ellos en la ciudad, pero vivían como si no existieran.

Don Bosco rompió esa barrera: se acercó a su realidad, escuchó sus historias, aprendió sus lenguajes y usó el teatro, la música y los periódicos de la época para educar, denunciar la injusticia y cambiar sus vidas. Don Bosco nos enseñó que la verdadera cultura es la que nos enseña a mirar al otro con empatía y a no pasar de largo.

  1. Para reflexionar juntos: ¿Qué cosas o situaciones de nuestro día a día (en el colegio, en la familia o en la sociedad) sentimos que están "a un milímetro" de nosotros pero actuamos como si estuvieran a "un millón de millas"?

  2. Propuesta de acción: ¿De qué manera podemos usar la música, las redes sociales o nuestros estudios para visibilizar y mejorar la realidad de quienes nos rodean en lugar de aislarnos?






Martes, 20 de octubre de 2026: "Desconectar el 'modo piloto automático' y mirar el mundo"

 ¡Buenos días a todos!

Seguramente más de una vez habéis escuchado a vuestros profesores o a vuestras familias decir eso de: «Tenéis que estudiar para ser personas cultas el día de mañana». Y claro, cuando escuchamos la palabra "culta", a muchos nos viene a la cabeza la imagen de alguien aburrido, metido en una biblioteca gigante, memorizando nombres de reyes antiguos o fórmulas súper difíciles.

Pero... ¿y si os dijera que en el colegio salesiano ser culto no tiene nada que ver con ser un empollón aburrido?


Ser una persona culta significa algo mucho más divertido y valioso: significa estar despierto. Significa no ir por la vida en "modo piloto automático" o pegado a la pantalla del móvil sin enterarte de nada de lo que pasa a tu alrededor. Significa tener ojos curiosos, cabeza para pensar por ti mismo y corazón para preocuparte por los demás.



Mirad lo que pasa hoy en día a nuestro alrededor. Cosas que nos afectan directamente aunque tengamos 12 o 18 años

  1. La trampa de las redes y las Fake News: En TikTok o Instagram nos llegan miles de vídeos al día. Muchas veces nos creemos lo primero que vemos o nos dejamos llevar por modas o retos absurdos. Una persona culta y despierta no se traga lo primero que le cuentan: sabe dudar, investigar y buscar la verdad antes de dar a "compartir".

  2. El enganche a la pantalla y la soledad: Pasamos horas conectados a redes o a videojuegos, pero a veces no nos damos cuenta de que el compañero de al lado en clase está triste, o de que en el patio hay alguien jugando solo. Estar conectado a internet no sirve de nada si estamos "desconectados" de las personas reales.

  3. El cuidado del planeta y de los que nos rodean: Vemos noticias sobre el cambio climático o sobre familias a las que les cuesta llegar a fin de mes. A veces pensamos: «Eso es cosa de adultos». Pero no es verdad. Cada botella de plástico que reciclamos, cada bocadillo que compartimos y cada gesto de respeto en el instituto ayuda a cambiar la realidad.

Cuando Don Bosco era joven, en su ciudad (Turín) las cosas estaban muy difíciles. Había muchos chicos de vuestra edad que venían del campo a la ciudad buscando trabajo, y como no tenían estudios, los explotaban en las fábricas, no les pagaban bien y muchos terminaban en la calle o en la cárcel.

Don Bosco podía haberse quedado tranquilo en su casa estudiando o haciendo sus cosas. Pero prefirió mirar la realidad de frente. Salió a la calle, se hizo amigo de esos chicos, jugó con ellos en los patios y les enseñó un oficio para que nadie volviera a engañarlos.

Don Bosco fue una persona profundamente culta porque no usó lo que sabía para presumir, sino para defender a los jóvenes y cambiarles la vida. Nos enseñó que en la escuela salesiana aprendemos para dos cosas: para ser «buenos cristianos y honrados ciudadanos». Y un honrado ciudadano de 1.º o 2.º de la ESO es alguien que no tolera el acoso escolar, que respeta a los demás y que cuida su colegio y su entorno.


  • ¿En qué momentos del día sientes que vas en "piloto automático" sin darte cuenta de lo que pasa a tu alrededor?

  • ¿Qué pequeño gesto puedes hacer hoy en el aula o en el patio para mejorar la "realidad" de algún compañero?

Oración Final (Todos juntos)

Señor Jesús,

hoy te pedimos que nos ayudes a quitar el "modo piloto automático" de nuestra vida.

Danos ojos atentos para ver a los compañeros que necesitan una sonrisa o ayuda.

Danos una mente despierta para no creernos todo lo que vemos en internet

y para buscar siempre la verdad con sentido crítico.

Danos un corazón grande, como el de Don Bosco,

para no ser indiferentes ante los problemas del mundo

y usar todo lo que aprendemos en el colegio para hacer el bien.

Amén.

Lunes, 19 de octubre de 2026: LA REALIDAD DEL MUNDO


Buenos días a todos!

Comenzamos una nueva semana con un reto fascinante: aprender a mirar la realidad del mundo que nos rodea y actuar en ella.

Hoy, 19 de octubre, celebramos a San Pedro de Alcántara, un hombre del siglo XVI que, tras estudiar en la Universidad de Salamanca, descubrió que el conocimiento carece de sentido si no sirve para transformar la vida de las personas. No utilizó su formación para buscar poder ni prestigio social; recorrió caminos a pie, escuchó los problemas de la gente humilde y promovió cambios profundos en su época sin perder jamás la humildad ni la empatía.


En la escuela salesiana entendemos la cultura exactamente así: ser una persona culta no es acumular datos para destacar, sino tener la capacidad crítica de leer la realidad, empatizar con los demás y actuar para construir un mundo mejor.

Don Bosco compartía ese mismo espíritu. En la Turín de la Revolución Industrial, no se quedó encerrado entre libros. Salió a las calles, vio la difícil situación de los jóvenes trabajadores, sus injusticias y sus necesidades, y creó respuestas concretas (escuelas de oficios, contratos de trabajo y un hogar) para darles un futuro. Decía a sus muchachos que debían ser «buenos cristianos y honrados ciudadanos». Hoy, un «honrado ciudadano» en ESO y Bachillerato es alguien que no vive anestesiado ni de espaldas a los problemas del planeta, la desigualdad o su propio entorno escolar.




Y hoy, en nuestra casa salesiana, no podemos olvidar que este 19 de octubre es también un día muy especial para la familia de las Hijas de María Auxiliadora. Celebramos la fiesta de Santa María Troncatti, la primera santa de las Salesianas tras Madre Mazzarello.



Sor María Troncatti fue una enfermera y misionera que no se conformó con mirar el mundo desde la comodidad. Se internó en la selva amazónica de Ecuador para servir a los más olvidados, especialmente al pueblo Shuar. Allí no solo curó heridas físicas como «madre y médica», sino que fue una auténtica artesana de paz, reconciliación y dignidad para las mujeres y los jóvenes. Sor María Troncatti demostró que cuando abrimos los ojos a las realidades más difíciles del mundo, nuestro corazón y nuestro conocimiento se convierten en herramientas de vida para los demás.


  1. San Pedro de Alcántara, Don Bosco y Santa María Troncatti supieron "leer" las necesidades de su época y dar una respuesta concreta. ¿Qué realidades del mundo de hoy (o de tu propio entorno escolar) sientes que necesitan jóvenes más despiertos, empáticos y comprometidos?

  2. ¿De qué manera lo que aprendes cada día en clase te ayuda a ser una persona con criterio propio y capaz de mejorar la sociedad?

María Auxilio de los Cristianos...
Que paseis una gran semana



Viernes 16 de octubre. "Dad a Dios lo que es de Dios."

 ¡Buenos días!

Comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo...

Hoy vamos a paramos a pensar... (No tienen que compartir, solo reflexionar ellos mism@s..) 



Leamos el Evangelio del domingo...

Del Evangelio de Mateo: 

Jesús preguntó a quienes estaban con él:

—¿De quién son esta imagen y esta inscripción?

Le respondieron:

—Del César.

Entonces Jesús les dijo:

—Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Jesús nos dice: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Pero ¿qué significa esto para nosotr@s hoy?

A veces nos preocupamos mucho por lo que tenemos, por lo que conseguimos, por nuestras notas, por nuestra imagen o por lo que los demás piensan de nosotros. Pero Jesús nos invita a mirar más allá y a preguntarnos qué estamos haciendo con todo lo que somos. Cada uno de nosotr@s tiene talentos, capacidades y algo único que aportar. La cuestión es si los utilizamos solo para nuestro propio beneficio o si también los ponemos al servicio de los demás. Hoy no vamos a quedarnos solo con lo que dice el Evangelio. Vamos a intentar llevarlo a nuestra realidad. 

Sacan un trozo de papel y les vamos guiando a través de las siguientes preguntas (es personal, no tienen que compartirlo) : 

1. Mírate: ¿Qué hay en mí que merece la pena?

2.Date cuenta: ¿Estoy aprovechándolo? ¿Lo pongo al servicio de los demás o me lo guardo para mí?

3. Da un paso: ¿Qué puedo aportar yo? Piensa en una acción concreta que puedas hacer esta semana.

Ahora, cierra los ojos si te ayuda a concentrarte. Respira despacio y piensa en todo lo que eres.

Quizá tienes facilidad para escuchar, para crear, para explicar algo a los demás, para animar a quien está triste o para defender lo que consideras justo. A veces nos centramos tanto en lo que nos falta, en lo que hacen los demás o en lo que esperan de nosotros, que olvidamos todo lo que podemos aportar.

Ahora imagina que Jesús te pregunta: "¿Qué estás haciendo con todo lo que te he regalado?".

No te pide que seas otra persona. No te pide que lo hagas todo bien. Te invita a descubrir cómo puedes poner lo mejor de ti al servicio de algo que merezca la pena. Piensa en esa acción que has escrito. Imagínate llevándola a cabo.

Hoy, el Evangelio nos invita a mirar también nuestra propia vida y a descubrir qué podemos poner nosotros en juego.

No todos estamos llamados a hacer lo mismo. Pero todos tenemos algo que aportar.

Que no terminemos esta semana preguntándonos solamente qué podemos recibir del mundo, sino también qué podemos ofrecerle.

Y que, como Don Bosco y Madre Mazzarello nos enseñaron con sus vidas, sepamos poner nuestros dones al servicio de los demás, con alegría y sencillez.

María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.


Miércoles 14 de octubre. "Envíame a mí..."

 ¡Buenos días!

Hoy vamos a empezar escuchando una canción. Pero no os vamos a pedir que os aprendáis la letra ni que os quedéis solo con la música. Queremos que os fijéis en una idea: "Envíame a mí".

Pensadlo un momento. Cuando alguien necesita ayuda, cuando una persona lo está pasando mal o cuando vemos una injusticia, ¿cuál suele ser nuestra primera reacción?

A veces ayudamos. Otras veces pensamos que no es nuestro problema, que ya lo hará alguien o que nosotros/as no podemos cambiar nada.

Pero hay personas que han decidido vivir de otra manera. Los misioneros y misioneras son personas que han puesto su vida al servicio de los demás. No porque sean perfectos, ni porque tengan todas las respuestas, sino porque han descubierto que seguir a Jesús significa también acercarse a quienes más lo necesitan.

Escuchemos la canción con atención y, os animamos a que,  mientras lo veis, os fijéis en los rostros, en los lugares y en las personas que aparecen. Detrás de cada imagen hay vidas reales y personas que han decidido comprometerse.


Y ahora, quedaos con esta pregunta:

¿Qué hace que una persona decida dedicar su tiempo y su vida a los demás?

No hace falta responder en voz alta. Simplemente, pensadlo.

Quizá la misión empiece cuando dejamos de preguntarnos qué pueden hacer los demás y empezamos a preguntarnos qué podemos hacer nosotros.

Porque Jesús no necesita que seamos perfectos. Necesita personas dispuestas a escuchar, acompañar, compartir y actuar.

Hoy la pregunta es sencilla: si Jesús contara contigo AQUÍ Y AHORA, ¿por dónde empezarías?

¡Feliz día!