Dentro del calendario litúrgico, hemos regresado al Tiempo Ordinario y nos encontramos en la IX Semana del tiempo ordinario
En esta semana vamos a echar un vistazo a todo el camino que llevamos recorrido. Reflexionaremos sobre cómo el esfuerzo nos ayuda a obtener frutos y nos lleva a alcanzar nuestras metas.
En ocasiones, hemos experimentado que la suerte está con nosotros, que somos personas capaces de vivir sin miedos y que no hay sueños imposibles cuando nos esforzamos y luchamos diariamente por conseguirlo… Pero, todo esto, claro está, exige ser constantes. Hemos llegado hasta aquí sabiendo que lo malo que nos ha podido pasar se podía convertir en lo mejor de lo vivido, con un talante positivo.
Escuchamos la canción.
¡Ánimo! Sabemos que siempre en este camino Jesús nos acompaña. Y así nos lo recuerda en el Salmo 90
“Lo protegeré porque conoce mi nombre;
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación”.
Con esta confianza de que Dios siempre nos acompaña rezamos: Padre Nuestro… Corazón de Jesús en ti confío.
A veces pensamos que decidir es solo escoger: estudiar o no, decir la verdad o mentir, tratar bien o mal a alguien, subir una foto, copiar en un examen, responder con respeto o con rabia…
Pero en realidad, cada decisión deja huella.
Las decisiones pequeñas terminan construyendo nuestra vida.
Hay elecciones que duran cinco minutos… y consecuencias que duran años.
Ser libre no significa hacer lo que me da la gana.
Ser libre significa saber elegir bien.
Hoy vamos a escuchar una canción que habla de algo muy importante:
la vida no se improvisa del todo.
Cada decisión que tomas:
te acerca,
te cambia,
o te aleja de la persona que quieres llegar a ser.
A veces creemos que decidir no importa:
“solo es una foto”,
“solo era una mentira”,
“solo era una noche”,
“solo era copiar”.
Pero las pequeñas decisiones terminan creando grandes consecuencias.
¿Qué versión de ti estás construyendo ahora mismo?
A veces pensamos que lo que hacemos no tiene demasiada importancia. Que un gesto, una palabra o una actitud pasan desapercibidos. Pero la realidad es muy distinta: lo pequeño se contagia más de lo que creemos.
Hoy vamos a verlo con un ejemplo sencillo pero muy potente: cómo una acción puede cambiar el ambiente de un grupo, de una clase… e incluso de muchas personas.
Este vídeo muestra un experimento social muy simple: una persona inicia un gesto positivo (una sonrisa, una actitud amable) y, poco a poco, ese gesto se va extendiendo a otras personas.
Lo interesante no es solo lo que ocurre, sino lo que nos enseña: las emociones y las actitudes se transmiten.
¿Qué está pasando realmente?
El vídeo nos ayuda a entender algo clave sobre nuestras decisiones diarias:
Una sonrisa puede cambiar el estado de ánimo de otra persona.
Un buen gesto puede romper un mal ambiente.
Una actitud negativa también puede extenderse con facilidad.
En otras palabras: no vivimos aislados, nos influimos constantemente.
“Lo que haces no termina en ti: empieza en los demás.”
Tus decisiones no solo te afectan a ti, también pueden mejorar o empeorar el día de otras personas sin que te des cuenta.
Hoy el mensaje es claro: Las pequeñas decisiones tienen un efecto mucho más grande del que imaginamos.
A veces no hace falta hacer grandes cosas para cambiar algo… basta con empezar por un gesto sencillo.
Porque una sonrisa, una palabra o una actitud… pueden ser el inicio de una cadena que mejora todo a su alrededor.
Para terminar, os invitamos a escribir una carta personal dirigida a María Auxiliadora: unas palabras sinceras donde podáis dar gracias, pedir ayuda, expresar vuestros sueños, preocupaciones, deseos o simplemente aquello que lleváis en el corazón.
El próximo viernes 29 de mayo, durante la celebración, quemaremos todas las cartas como símbolo de entrega, confianza y esperanza.
No hace falta escribir mucho; lo importante es que salga de vosotros mismos.
Podéis entregarla a vuestro tutor o tutora, pero lo mejor es que paséis un momentito por la capilla del cole y la depositéis vosotros mismos antes del viernes. Que tengamos una fantástica semana.