¡Buenos días!
Ayer comenzábamos preguntándonos qué significa convivir. Hoy vamos a dar un paso más.
Porque para encontrarnos con alguien necesitamos una cosa muy sencilla: ESCUCHAR.
Pero… ¿sabemos escuchar?
Escuchar no es simplemente estar callados mientras la otra persona habla. Escuchar significa intentar comprender qué está viviendo la otra persona.
A veces escuchamos pensando ya en lo que vamos a responder, otras veces estamos mirando el móvil y otras veces estamos pensando:
“Eso ya me lo sé.”
“Qué tontería.”
“Yo lo habría hecho de otra manera.”
Y dejamos de escuchar.
Imaginemos por un momento que todos llevamos una mochila invisible.
Dentro de esa mochila están nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestras alegrías, nuestros problemas, nuestras inseguridades… Y muchas veces no sabemos qué lleva la mochila de la persona que tenemos sentada al lado.
Quizá quien hoy parece enfadado, está preocupado; quizá quien siempre está haciendo bromas está intentando ocultar que se siente solo/a; quizá quien nunca participa tiene miedo de equivocarse o quizá esa persona que nos cae mal simplemente necesita que alguien se acerque a conocerla.
Escuchar nos permite descubrir lo que no vemos a simple vista.
Hoy podemos hacernos tres preguntas:
- ¿Escucho de verdad cuando alguien me habla?
- ¿Respeto las opiniones aunque sean diferentes de las mías?
- ¿Intento comprender antes de juzgar?