Buenos días:
Aunque esta semana sea más corta, nos parece un momento perfecto para reflexionar sobre un aspecto clave de nuestro día a día: cómo resolvemos nuestros conflictos.
En la convivencia diaria es inevitable que aparezcan desacuerdos: desde decidir quién juega en la pista de fútbol durante el recreo, hasta gestionar un malentendido en un trabajo en equipo o un comentario desafortunado en clase. Tener opiniones distintas no es un problema; lo verdaderamente importante es cómo elegimos solucionarlo:
El camino de la fuerza: Enfadarnos, gritar, imponer nuestro criterio o recurrir a la falta de respeto.
El camino del diálogo: Parar, escuchar la postura del otro y buscar un acuerdo justo.
Para guiarnos en este proceso, en el colegio no estamos solos. Contamos con herramientas normativas como el RRI (Reglamento de Régimen Interior), pero sobre todo con apoyos muy cercanos: nuestros profesores, los tutores y los delegados de clase y de pastoral.
A esta red sumamos un pilar fundamental: nuestro equipo de alumnos ayudantes. Han sido elegidos por sus características personales tan especiales como la empatía, la escucha, la cercanía y la confidencialidad, son alumnos que creen por encima de todo en el respeto, la discreción y la confidencialidad.
¿Cómo nos ayudan en la práctica?
Detectando pequeños problemas antes de que crezcan: Por ejemplo, si ven a alguien solo en el patio o notan una discusión repetida entre dos compañeros.
Acompañando en el diálogo: Ayudando a que dos partes enfrentadas se sientan a hablar sin juzgarse.
Este grupo se reunirá y se formará de manera continua para plantear soluciones constructivas y seguir haciendo de nuestro colegio un lugar seguro y acogedor para todos.
Recordad que el diálogo siempre es la mejor herramienta. ¡Sigamos aprendiendo a escucharnos y a cuidar la convivencia en nuestro colegio!
¡Que tengáis un excelente martes
!







