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Jueves 14 de noviembre - Seguir la propia vocación



Buenos días.

Estamos ya finalizando la segunda semana vocacional y seguimos intentando responder qué esto de la vocación y qué nos dice a cada uno de nosotros.

Leemos el siguiente texto:

El zapatero estaba triste. Veía como la profesión que antaño fue de su bisabuelo, después de su abuelo, seguido por su padre, y finalmente propia, estaba condenada a la extinción. Ya nadie arregla nada. Cuando se estropea algo, simplemente lo cambian por otra cosa nueva.
Vender zapatos nuevos no le seducía. A él siempre le había hecho feliz poder reparar las cosas. De modo que en la búsqueda de una nueva vocación, finalmente creyó encontrar la que se ajustaba plenamente a sus aspiraciones. Una profesión en la que siempre está todo por arreglar, y que por más cosas que se estropeen raramente las cambian por algo nuevo.
Y así fue como el zapatero acabó siendo político…




Después de esta lectura, reflexionamos con los ojos cerrados la preguntas que vienen a continuación:

¿Te sientes identificado con el zapatero?

¿De verdad haces lo que te gusta?

¿Soy de los que espera que todo salga bien?

¿Qué temores me atan a hacer lo que me gusta?

¿Lo que haces es por ti o por los demás?

(Dejamos un momento de reflexión personal en silencio)


Por últimos os dejamos esta frase:

Cuando lo que haces te provoca dar lo mejor de ti sin esperar recompensa, has encontrado tu vocación.




¡Feliz jueves!



Buenos días preparados por 3ºA de ESO

Lunes 14 de octubre - Narciso



¡Buenos días!


Vamos a empezar la semana leyendo despacio el siguiente relato.

Narciso era un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día cayó dentro y murió ahogado. En ese lugar nació una flor, a la que llamaron "Narciso"...




Cuando Narciso murió, llegaron las Oréades (diosas del bosque) y vieron al lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.
-¿Por qué lloras? Le preguntaron las Oréades.
-Lloro por Narciso. Respondió el lago.
-¡Ah! ¡No nos asombra que llores por Narciso! -Prosiguieron ellas- Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
-¿Pero Narciso era bello? Preguntó el lago.
-¡Quién si no tú podría saberlo! -Respondieron sorprendidas las Oréades- En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.
El lago permaneció en silencio unos instantes. Y finalmente dijo:

-Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que fuera bello. Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, mi propia belleza reflejada.

Después de leer el relato, que es parte de una leyenda de la mitología griega, te hago las siguientes preguntas, (si, a ti, no dudes en pensarlo un minuto):

Es muy importante mirarse por dentro y aceptarse tal y como somos cada uno. Pero, ¿hubiera muerto Narciso ahogado si hubiera levantado un poco los ojos y hubiera mirado más allá de si mismo?

¿Qué le hubiera aportado darse cuenta que estaba sirviendo para que el lago se mirase también a si mismo?


Piénsalo durante 1 minuto.


¿Te estás dando cuenta que abrir los ojos puede servir para ser luz y guía para otros? Solo con estar atento a algunas necesidades inmediatas a nuestro alrededor, podemos ser ayuda y bienestar para los demás.

Hoy tendríamos que ser capaces de llegar a la conclusión de que podemos ser muy importante para los demás, para sus pequeñas dificultades, y, a la vez, estar ayudándonos a nosotros mismos siendo felices y evitando caer en el lago. Así que, no te olvides, ¡abre los ojos a los demás!


#abrelosojos



#HAZLOPOSIBLE

Buenos días preparados por Begoña Maté

Lunes 18 de diciembre: Hacer un mundo mejor

Buenos días:
Hoy nos van a dar los Buenos Días desde megafonía, pero para todos los que no estáis en el cole y queréis disfrutarlos también, aquí están:



UN  HUECO EN EL BELÉN

Simón era una pequeña figurita de plástico para poner en cualquier esquina de un Belén navideño. Había nacido en una gran fábrica en China y ni siquiera estaba muy bien pintado, así que siempre le tocaba estar lejos del portal, rellenando cualquier hueco o dejándose mordisquear por los niños de la casa. Pero quería mucho al Niño, quien todos los días le miraba y sonreía desde el pesebre. Él solo soñaba con que algún año le colocaran cerca del portal…
Una noche, poco antes de Navidad, María hizo llamar a todo el mundo.
María.- Necesitamos vuestra ayuda. Está a punto de empezar una gran guerra y Jesús ha tenido que irse para tratar de evitarla. Alguien tiene que sustituirle hasta que vuelva.
Ángel.- Yo lo haré - dijo un precioso angelito-. No creo que sea difícil hacer de bebé.
El angelito  ocupó su puesto en el pesebre, así que otro angelito tuvo que ocupar el lugar que dejó vacío. A ese otro angelito lo sustituyó un pastorcillo… y así muchas figuritas tuvieron que cambiar sus puestos. Con los cambios, Simón terminó haciendo de pastor, mucho más cerca del portal de lo que le había tocado nunca.
Pero no salió bien. El angelito era precioso y lloraba como un bebé, pero se notaba muchísimo que no era el Niño. José tuvo que pedirle que se marchara y buscaron otro sustituto. Nuevamente las figuritas cambiaron sus puestos y Simón terminó aún más cerca del portal.
El nuevo sustituto tampoco supo imitar al Niño. Y tampoco ninguno de los muchos otros que siguieron probando durante toda la noche. Con los cambios, Simón llegó a estar bastante cerca del portal.
Emocionado, ayudaba en todo lo que podía: cepillaba los animales, limpiaba el establo, llevaba el agua, charlaba con los ancianos, cantaba con los angelitos... Lo hizo tan bien que, cuando por fin encontraron un buen sustituto, María y José le dejaron quedarse por allí cerca.
Era la más feliz figurita del mundo y solo una cosa le intrigaba: había ido por agua cuando eligieron al sustituto y no había visto quién era. Siempre que miraba estaba cubierto por las sábanas y, como nadie echaba de menos al verdadero Niño, Simón tenía la esperanza de que fuera el mismo Jesús quien había vuelto. Un día no pudo más y, aprovechando que era temprano y todos dormían, miró bajo las sábanas…
Y una enorme lágrima rodaba por su mejilla. María le miraba dulcemente.
Simón: - No está…
María: - Lo sé. No hay nadie. El sustituto de Jesús no está en la cuna. Eres tú, Simón.
Simón: - Pero si yo solo soy una figurita mal hecha…
María: - Mira, Simón, tú has hecho lo que mejor se le da a Jesús: querer a todos tanto, que se sientan verdaderamente especiales ¿Verdad que lo sentías cuando Él te miraba cada día? Y los demás lo sienten gracias a ti.
Simón sonrió.
María: -Jesús me ha pedido que sigas guardándole el secreto. Sigue buscando sustitutos como tú en cada pequeño rincón del mundo, para convertirlo en un lugar mejor ¿Querrías seguir siendo el niño invisible de este nacimiento?

¡Por supuesto que quería! Y así fue como Simón se unió a la inmensa lista de gente que, como querría Jesús, celebran la Navidad haciendo que su pequeño mundo sea un poco mejor.

POESÍA DE NAVIDAD: El ladrón del portal
Era ya noche en Judea,

contaba un niño pastor
cuando al pasar junto a un pueblo
un bebé me sonrió.

No fue una sonrisa hueca,

ni fue un gesto juguetón.
Tampoco mostraba queja
aunque muy pobre nació.
Fue una sonrisa perfecta
que… ¡estaba llena de Amor!

Pero al verlo tan humilde,

durmiendo sobre un cajón,
me llegué a sentir muy triste.
Y tan gran pena me dio
que, aprovechando un despiste,
lo tomé como un ladrón
para llevarlo conmigo
y poder darle algo mejor.

Cuando, al momento siguiente,

Su madre ya no lo vio
fue a buscarlo entre la gente,
mas tampoco lo encontró.
Preocupada por su suerte
casi moría de dolor
Y llorando dulcemente
entre lágrimas cantó:

“¿Quién apagó las estrellas

llevándose su color?
¿Quién nos ha dejado a oscuras
robando a quien hizo el sol?
¿Quién prefiere andar perdido
y no tener Salvador?
¿Quién se ha llevado a mi Niño?
¿Quién ha robado al Señor?”

Viendo que allí lo querían

tan bien como lo haría yo,
aunque el miedo me vencía,
tuve que hacer confesión:

“Yo me lo llevé un ratito,

lo guardé en mi corazón,
para decirle bajito:
Niño, te quiero un montón.”

La madre, con gran alivio,

sonriendo respondió:
“Para hacer eso, cariño,
no hay que secuestrar a Dios;
basta con que lo compartas
con cuanta más gente, mejor.
Y que, allá donde tú vayas,
hagas bien y des amor.”

Yo, que aún era pequeño,

aprendí bien la lección.
Y desde entonces recuerdo
que ese Niño, que era Dios,
No solo me amó primero,
sino que me hizo mejor.


Buenos días elaborados por la Comisión de Navidad

Jueves 8 de junio - Un cuento

Un cuento.



Jorge el alpinista era famoso por sus intentos de escalar la gran montaña nevada. Lo había intentado al menos 30 veces, pero siempre había fracasado. Comenzaba la ascensión a buen ritmo, con la vista puesta en la nieve de la cima, pensando en la maravillosa vista y aquel sentimiento de libertad. Pero a medida que las fuerzas le fallaban, bajaba los ojos, y miraba más a menudo sus desgastadas botas, y finalmente, cuando las nubes le rodeaban, y comprendía que ese día no podría disfrutar de la vista, se sentaba a descansar, aliviado, para comenzar el descenso de vuelta la pueblo, pensando en las bromas que tendría que volver a soportar.
Una de aquellas veces subió acompañado por el viejo Chisco, el óptico del pueblo, que fue testigo del fracaso. Fue el propio Chisco quien más animó a Jorge para volver a intentarlo, y le regaló unas gafas oscuras especiales; "si comienza a nublarse, ponte estas gafas, y si comienzar a dolerte los pies, póntelas también; son especiales, te ayudarán".
Jorge aceptó el regalo sin darle importancia, pero cuando volvió a sentir el dolor en los pies, lo recordó se puso las gafas. El dolor era muy molesto, pero a través de los cristales podía seguir viendo la cumbre nevada, así que siguió avanzando. Como casi siempre, la mala suerte volvió a aparecer en forma de nubes, pero esta vez eran tan ligeras que podía seguir viendo la cumbre a través de las nubes.
Así siguió Jorge escalando, dejó atrás las nubes, olvidó sus dolores y llegó al fin a la cima. Merecía la pena. Su sensación de triunfo fue incomparable, casi tanto como aquella maravillosa vista, custodiada por el silencio y con la montaña rodeada de un denso mar de nubes. Jorge no recordaba que fueran tan espesas; entonces miró las gafas cuidadosamente, y lo comprendió todo: Chisco había grabado una difusa imagen en los cristales con la forma de la cumbre nevada, que sólo podía percibirse al dirigir los ojos hacia arriba. Chisco había comprendido que en cuanto Jorge perdía de vista su objetivo, se dejaba llevar y perdía la ilusión por seguir subiendo.
Comprendió entonces que el único obstáculo para llegar a la cima había sido su desánimo, el dejar que la imagen de la montaña desapareciera entre los problemas, y agradeció a Chisco que mediante un engaño le hubiera hecho ver que sus objetivos no eran imposibles, y que nunca se habían movido de su sitio.

 Durante un minuto piensa en que título le pondrías a este cuento. Un título que tenga que ver con el mensaje que transmite. Luego lo compartimos y podemos dejar alguno de ellos puesto en la pizarra para el resto del día.


Hoy a las 13:00 mantendremos un minuto de silencio por la paz en el mundo. Esta convocatoria está hecha por el Papa Francisco. A día de hoy hay muchos conflictos bélicos en el mundo y muchos atentados terroristas, más de los que salen en las noticias porque ocurren fuera de Europa. Hagamos ese momento de silencio con esa intención. Recordad a las 13:00.

Buen jueves.

Miércoles 16 de noviembre: el ladrón de sueños

Buenos días 
Hoy os dejo un cuento para escuchar y que comentéis después si alguien ha tenido una experiencia parecida
"Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela. Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, los pesebres, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo suspenso, y con una nota que decía:"venga a verme después de clases". El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me suspendió? El profesor le dijo:"es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre. Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero. Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera. A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota”.
El chico volvió a su casa y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Éste le respondió: "mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti, ¿no es verdad?"
Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno.
Le dijo al profesor:"usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño".
Al concluir el hombre miró a los niños y les dijo:”les cuento esta historia porque es mi historia. Aquí estamos en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho que me propuse conseguir por que esa era la meta de mi vida. Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea”.
Luego agregó: “lo mejor de la historia es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a treinta chicos a visitar mi rancho”. Y al irse el profesor me dijo: “mira, ahora puedo decírtelo. Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo’.”
No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos.
REFLEXIÓN
- ¿Has tenido alguna experiencia similar?¿Alguien a quien has contado algo que querías hacer te lo ha "echado abajo"?
- ¿Has "robado" tú el sueño de alguien?
Que paséis un buen día.

Jueves 6 de octubre: recuerda todo lo bueno que hay en tu vida

Buenos días

Hoy te voy a contar una historia que describe con sencillez y total claridad, cómo algunas personas no valoran lo que tienen hasta que están a punto de perderlo o definitivamente lo pierden. No dejes que eso te pase a ti. Recuerda cada día todo lo bueno que hay en tu vida.
Incluso en las épocas difíciles tienes salud, si esta te falla, tienes personas que te quieren y te apoyan en tu recuperación , probablemente tienes una casa en la que vivir y comida diaria….  si las cosas se complican todas a la vez….tienes Vida, tienes oportunidad, puedes respirar, recuperarte y volver a sentirte bien.
Ahí va la historia:

Un hombre quería vender su casa y le dice a un buen amigo: “tú que eres poeta y que conoces bien mi casa, escribe, por favor, un anuncio de venta para que pueda vender mi casa lo antes posible”.
El amigo, acepta y escribe lo siguiente: Bella casa situada a orillas del río. Recibe el sol del amanecer y se beneficia de la fresca sombra del bosque en las horas de más calor. Tranquila y alegre. En plena naturaleza y a corta distancia de la ciudad con todos los servicios. SE VENDE.
Al cabo de dos meses el poeta se encuentra de nuevo con el vendedor de la casa y le dice: “¿ya vendiste tu casa?” a lo que este contesta: “No, de ningún modo. Cuando leí el cartel que tú escribiste sobre ella pensé: esta maravilla de casa me la quedo yo”.


Madre e hijo



Como todas las historias, te puede parecer graciosa y un poco exagerada. Pero en la vida real, quizás a veces, tú hagas lo mismo, tiene que venir alguien a decirte que tienes una casa muy confortable, o una pareja maravillosa, o un aspecto estupendo, para que tú empieces a valorar lo que tienes.
Un buen ejercicio para ser feliz es dedicar todos los días unos minutos por la mañana, para recordar y valorar las personas que están contigo y las cosas que te proporcionan bienestar y mantener esa sensación durante todo el día. Recuerda valorar significa: reconocer, cuidar, amar y expresarlo a diario.

Que paséis un feliz jueves.

Fuente: http://www.saramariner.com

Lunes 26 de Septiembre - Se venden semillas, no frutos

Buenos días chic@s,


    Comenzamos una nueva semana, ya metidos de lleno en el curso y con el otoño ya iniciado, ¡estación de podas!

     Esta semana vamos a ir pensando sobre todas aquellas cosas que podemos hacer para ayudarnos a crecer durante este curso. Lo primero que debemos hacer, es enfocar el objetivo, tomar perspectiva de lo qué queremos alcanzar. Quizá, este pequeño cuento nos ayude un poquito...


Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.
<<¿Qué vendes aquí?>>, le preguntó.
<<Todo lo que tu corazón desee>>, respondió Dios.

Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:








(Ahora, es momento para que cada un@ piense en aquello que le pediría a Dios para este curso, dejamos un minuto para pensar...)




















La mujer respondió: <<Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor>>. Y luego, tras un instante de vacilación, añadió: <<No sólo para mí, sino para todo el mundo>>.

Dios se sonrió y dijo;<<Creo que no me has comprendido, querida. Aquí no vendemos frutos. Únicamente vendemos semillas>>.


Gracias! y Buenos Días

Jueves 18 de febrero: Un día sin mentiras, un día para la verdad

Buenos días
¿Te imaginas una lista sobre las verdades y mentiras que hay en el mundo? Sería interminable la tarea. Pero ¿qué lista crees que sería más larga? Lo cierto es que el camino de la verdad es más arduo y difícil que el de la mentira. Y que la verdad acarrea más enemigos que la mentira. Muchos se siguen preguntando por la verdad en el caso de los desaparecidos en la última dictadura en Argentina, la verdad en el caso 11 M, la verdad de los campos de exterminio nazi… Nosotros, los cristianos, en esta cuaresma nos preguntamos cuál es la verdad de Jesús y cuál debe ser la verdad para sus seguidores: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; “la verdad os hará libres”.

Para el diálogo:
Analiza cómo te comportas habitualmente. ¿Eres transparente? ¿O eres más de decir la verdad a medias?

Te proponemos.
Un día sin mentiras, sin trampas. Tal vez sea ésta la propuesta más difícil de realizar. Pensamos que es suficiente con no decir mentiras, pero decir la verdad es otra cosa. Además de no decir mentiras es necesario decir la verdad, aunque sabemos que la verdad muchas veces es dolorosa, sin ánimo de herir.
Cuando vemos tantos problemas y tantas palabras engañosas en nuestra sociedad, tendemos a pensar que no podemos hacer nada para cambiar las cosas, y nos cruzamos de brazos. No hacemos nada porque pensamos en grandes acciones, olvidando las pequeñas, las insignificantes… Sólo si cambiamos nosotros, podremos cambiar algo de nuestro entorno, y quizás cambie el mundo.
Algo así dice este cuento:

CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO
El canto del pájaro (Anthony de Mello)

El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: «De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.
Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.


Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Cuaresma es tiempo de cambio… que no se nos olvide.

Hoy es el primer día de exámenes de 1º, 2º y 3º de ESO. ¡Mucha suerte a todos y ánimo que sabéis mucho, sólo os queda demostrarlo!

20 de Enero - Soy Tus ojos en la Oscuridad

"Había una vez, en una ciudad lejana, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En un determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo miró y de pronto lo reconoció. Se dio cuenta de que era Leto, el ciego del pueblo. Entonces, le dijo:

- ¡Leto, si tú no ves! ¿Qué haces con una lámpara en la mano?
Entonces, el ciego le respondió:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí..."

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No sólo es importante la luz que me sirve a mí, sino también porque hace que otros vean. Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino de los demás, puede ayudar a caminar.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. A veces, en vez de alumbrar, oscurecemos mucho más a través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio y el resentimiento. Todos pasamos por situaciones difíciles, dolorosas. 

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás! Sin fijarnos si lo necesitan o no. Llevar luz y no oscuridad. Ser los ojos y no las vendas. Si toda la gente encendiera una luz, si pusiéramos una melodía, un color, el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad.... 

El vídeo que te presentamos a continuación quiere ser también un reconocimiento a todos los que, en nuestro mundo, contra viento y marea, por muy negras que sean las noches y muy imposibles que parezcan sus esfuerzos, siguen luchando poner un poco de luz en la tiniebla, de cordura en el sinsentido, un poco de color en el vacío, de melodía entre los disparos de la guerra… Un gracias a todos los que siguen mirando de frente y se comprometen. Seguro que su sacrificio no es inútil.



Buenos Días elaborados por Elena Carrasco

Miércoles 21 de octubre: ver la realidad con otros ojos

Buenos días:

Hoy os voy a dejar un cuento. Espero que nos haga pensar un poquito



NASRUDDIN HA MUERTO

Se hallaba en cierta ocasión Nasruddin -que tenía su día filosófico- reflexionando en alta voz: «Vida y muerte... ¿quién puede decir lo que son?». Su mujer, que estaba trabajando en la cocina le oyó y dijo:

«Los hombres sois todos iguales, absolutamente estúpidos. Todo el mundo sabe que cuando las extremidades de un hombre están rígidas y frías, ese hombre está muerto».

Nasruddin quedó impresionado por la sabiduría práctica de su mujer. Cuando, en otra ocasión, se vio sorprendido por la nieve, sintió cómo sus manos y sus pies se congelaban y se entumecían. «Sin duda estoy muerto», pensó. Pero otro pensamiento le asaltó de pronto: «¿Y qué hago yo paseando, si estoy muerto? Debería estar tendido, como cualquier muerto respetable». Y esto fue lo que hizo.

Una hora después, unas personas que iban de viaje pasaron por allí y, al verle tendido junto al camino, se pusieron a discutir si aquel hombre estaba vivo o muerto. Nasruddin deseaba con toda su alma gritar y decirles: «Estáis locos. ¿No veis que estoy muerto? ¿No veis que mis extremidades están frías y rígidas?». Pero se dio cuenta de que los muertos 'no deben hablar. De modo que refrenó su lengua.

Por fin, los viajeros decidieron que el hombre estaba muerto y cargaron sobre sus hombros el cadáver para llevarlo al cementerio y enterrarlo. No habían recorrido aún mucha distancia cuando llegaron a una bifurcación. Una nueva disputa surgió entre ellos acerca de cuál sería el camino del cementerio. Nasruddin aguantó cuanto pudo, pero al fin no fue capaz de contenerse y dijo: «Perdón, caballeros, pero, el camino que lleva al cementerio es el de la izquierda. Ya sé que se supone que los muertos no deben hablar, pero he roto la norma sólo por esta vez y les aseguro que no volveré a decir una palabra».

Hay veces que estamos tan convencidos de que lo que pensamos es "la verdad" que no nos damos cuenta de que sólo es nuestra visión de la realidad subjetiva. Esto nos puede llegar a hacer cosas absurdas que nos separan de los demás. Cuántas discusiones con los compañeros porque cada uno está convencido de que la verdad es lo que él cree, con los profesores, con los padres... ¿Y si el que estás equivocado, el que no estás "viendo" bien eres tú?

Hoy te invito a que abras los ojos a otras formas de ver el mundo.

Fuente: "El canto del pájaro" Anthony de Mello


7 de octubre: la realidad y los problemas de otros

Atento al siguiente cuento.
Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete… Pensó mas tarde  qué tipo de comida podía haber allí. Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera. Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, carecía por completo de empatia y levantando la cabeza  dijo: “Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.”

El ratón fue hasta el cordero y le dice: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!” “Discúlpeme Sr. Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, a no ser orar.Quede tranquilo que el señor será recordado en mis oraciones.”

El ratón se dirigió entonces a la vaca. “¿El qué, Sr. Ratón? ¿Una ratonera? ¿Pero acaso, estoy en peligro? ¡Pienso que no!”

Entonces el ratón volvió para la casa, cabizbajo y abatido, para encarar a la ratonera del granjero. Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra picó a la mujer. El granjero la llevo inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre.

Todo el mundo sabe que, para alimentar alguien con fiebre, nada mejor que una sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero.

La mujer no mejoró y acabó muriendo. Mucha gente fue al funeral.El granjero entonces sacrificó la vaca para alimentar a todo el pueblo.

El que quiera puede comentar lo que cree que dice este cuento.




A veces no hacemos caso a los problemas de otros porque directamente no nos afectan, porque nos parece que son lejanos a nosotros, . incluso  los de gente de nuestro alrededor. Creemos que el problema es suyo y no tiene que repercutir a nuestra vida.
Un caso que sale ahora mucho en las noticias de todos los medios es el problema de los refugiados de Oriente Próximo en Europa. La guerra de Siria, el Estado Islámico, el conflicto de Afganistán, nos parecían lejanos y que era un problema a resolver en su origen. Cuando las fronteras de Europa se han empezado a llenar de refugiados que llegan de cualquier forma, ya se ha convertido en un problema de toda Europa.

A parte de que nos pueda repercutir el problema, lo bonito de preocuparse por los problemas de otros es que ayudando a los demás es como voy a ser feliz, no porque su problema no me afectará, sino porque amando a todos es como se es una persona plenamente feliz.

Y tú, ¿ayudas a solucionar los problemas de otros?

Buen día.


Fuente del cuento: http://alejandrofariña.com

Viernes 29 de mayo. Somos luz.

Ya estamos terminando la semana en la que hemos tenido entre nosotros la antorcha del Bicentenario. Desde aquí tendremos que pasarla a otro colegio, en este caso, el de Aravaca, para que allí también descubran y vivan lo que significa ser luz como lo fue Don Bosco.

Si podemos ser luz para otros, y si eso nos puede hacer felices, es porque cada uno de nosotros, en lo más profundo, es luz. Lo importante es no apagarla, y no ocultarla... Esta canción nos insiste en ello. Fíjate en la letra...

Oscuridad se despide hoy ya viene el sol(sol, sol) 
Clarito de luna va casi sin voz, (sol sol) 
una llamita que quemara no se apagara (sol,sol) 
Me guiña el ojo, me dice vien y yo alla voy 
somos luz, somos luz, somos... ( la oscuridad se despide hoy) 
somos luz, somos luz, somos... (somos luz...) 
somos luz, somos luz, somos... (y ahi en el sol) 
somos luz, somos luz, somos... (somos oye) 
La claridad me dice ya voy. La sombra me mató mi voz, sin ella estoy muda, se enfria, se enfria, se enfria el calor 
Necesito el sol para cantar, necesito el sol para cantar, me dice ven 
Somos luz, somos luz, somos... (la oscuridad se despide hoy) 
somos luz, somos, luz, somos... (somos luz) 
somos luz, somos luz, somos... (aki en el sol) 
somos luz,somos luz,somos somos oye 
Se despide hoy, se despide hoy como la Luz no pienses tomalalala y vences, tomala y vences (x2) 
tomalalaaa tomalalaa la luz, tomalalalala tu luz 
somos luz, somos luz, somos... (somos luz) 
somos luz, somos luz, somos... 
somos luz, somos luz, somos...


Para terminar la semana, una historia que nos invita a mirar la luz que hay en los demás...

Había una vez un niño pequeño que quería conocer a Dios. Sabía que había que hacer un largo viaje hasta donde Dios vivía, por lo que preparó una mochila con panecillos y un puñado de zumos de fruta y emprendió ilusionado el camino. Cuando había recorrido casi tres manzanas, se encontró con una viejecita que estaba sentada en el parque observando las palomas. El niño se sentó junto a ella y abrió su mochila. Estaba a punto de beberse un zumo, cuando se dio cuenta de que la viejecita parecía hambrienta. Entonces le ofreció un panecillo. Ella lo aceptó muy agradecida. Su sonrisa era tan bella que el niño quiso verla otra vez. Le ofreció entonces un zumo. Y de nuevo ella volvió a mostrar su hermosa sonrisa. El niño estaba encantado. 

Ambos se quedaron allí toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos dijo palabra alguna. Cuando empezó a oscurecer, el niño estaba cansado y se levantó para irse a su casa. Antes de haber dado unos pocos pasos, se dio la vuelta, corrió hacia la viejecita y le dio un abrazo. Ella le obsequió con su mayor y más hermosa sonrisa. Cuando el niño abrió la puerta de su casa, su madre, sorprendida por la felicidad que mostraba, le preguntó por la causa. Él le contestó: - He comido con Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ella tiene la más hermosa sonrisa que he visto en mi vida!. Mientras tanto, la viejecita, también muy feliz, regresó a su casa. Su hijo, asombrado por la paz que irradiaba su rostro, le preguntó: - Madre, ¿qué hiciste hoy que te ha hecho tan feliz? Ella contestó: -Comí panecillos en el parque con Dios. ¿Y sabes qué? Es más joven de lo que esperaba… 

María, Auxiliadora de los cristianos...