¡Buenos días!
¿Qué tal vamos en nuestro segundo día de clase?
Hoy nos gustaría empezar compartiendo algunas pequeñas "normas" que nos gustaría que entre todo lleváramos a cabo.
Estar. No pasar de puntillas por los demás.
Mirar. Porque una mirada puede decir: «Te veo, me importas».
Escuchar. Incluso cuando vamos con mil cosas en la cabeza.
Sonreír. Porque la alegría también se contagia.
Acompañar. Porque nadie debería sentirse solo en el camino.
Disfrutar. También de las pequeñas cosas.
Don Bosco decía: «Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera.»
Don Bosco quería que la alegría formara parte de nuestra manera de vivir y de relacionarnos con los demás. Pero no hablaba de estar siempre sonriendo ni de fingir que todo va bien. Hablaba de una alegría que nace de dentro y que somos capaces de compartir.
Una sonrisa sincera, un saludo, hacer reír a alguien, ayudar a un compañero/a, incluir a quien está solo… son pequeños gestos que pueden cambiar el día de otra persona. Y esto, también está en nuestras manos.
Este curso podemos hacer que nuestra Casa de Plaza sea un lugar mejor.
- ¿Qué puedo hacer yo, aquí y ahora, para regalar un poco de alegría a los demás?
Aquí estamos. Y este momento es nuestro. Vamos a aprovecharlo.
Dios te salve María...
¡ÁNIMO, ENTRE TOD@S PODEMOS CONSEGUIRLO!