SAN FRANCISCO DE SALES
Hoy queremos acercarnos a una persona muy especial para nuestra familia salesiana cuya festividad celebramos el sábado pasado: San Francisco de Sales. Tal vez su nombre nos suena porque está en el nombre de nuestras escuelas, pero… ¿Quién fue realmente? Sin duda, una persona llave para Don Bosco. Vamos a descubrir por qué.
San Francisco de Sales vivió hace más de 400 años y fue un hombre que creyó profundamente en algo muy simple pero muy poderoso: la santidad no es solo para unos pocos, sino para todos, también para los jóvenes, para la gente común, para quienes estudian, se equivocan, se esfuerzan y vuelven a empezar.
Él decía que no hace falta hacer cosas extraordinarias para ser buenos cristianos, sino hacer lo ordinario con un amor extraordinario. Ser pacientes, tratar bien a los demás, no responder con violencia, ayudar al que lo necesita, dar lo mejor en lo que hacemos cada día. Eso, para San Francisco de Sales, era el verdadero camino.
Muchos años después, un joven sacerdote llamado Don Bosco se enamoró de esta forma de vivir la fe: cercana, alegre, confiada, llena de bondad. Por eso eligió a San Francisco de Sales como inspiración y puso su nombre a nuestra familia salesiana. Don Bosco aprendió de él que se puede educar y evangelizar con amabilidad, cercanía y alegría, no con miedo ni castigos, sino con amor.
Don Bosco confiaba muchísimo en vosotros, los jóvenes. Creía que cada uno tiene un tesoro en el corazón y que, con acompañamiento y confianza, puede llegar muy lejos. Y en ese camino nunca caminamos solos.
Aquí entra María Auxiliadora, la gran madre de la familia salesiana de la que el día 24, nos acordamos especialmente. Don Bosco decía: “Ella lo ha hecho todo”. María nos cuida, nos acompaña, nos levanta cuando caemos y nos anima a no rendirnos. San Francisco de Sales también confiaba plenamente en la Virgen, porque sabía que una madre siempre guía con ternura.
Hoy, en estos Buenos Días, la invitación es sencilla: - vivir con amabilidad, como San Francisco de Sales, - con alegría y confianza, como nos enseñó Don Bosco, - y de la mano de María Auxiliadora, que nunca nos suelta.
Que en este día podamos hacer algo pequeño, pero lleno de amor. Ahí empieza todo.
Dios te salve María…
María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario