Martes 15 de septiembre. Aprender a escuchar.

¡Buenos días!

Ayer comenzábamos preguntándonos qué significa convivir. Hoy vamos a dar un paso más.

Porque para encontrarnos con alguien necesitamos una cosa muy sencilla: ESCUCHAR.

Pero… ¿sabemos escuchar?

Escuchar no es simplemente estar callados mientras la otra persona habla. Escuchar significa intentar comprender qué está viviendo la otra persona.



A veces escuchamos pensando ya en lo que vamos a responder, otras veces estamos mirando el móvil y otras veces estamos pensando: 

“Eso ya me lo sé.”

“Qué tontería.”

“Yo lo habría hecho de otra manera.”

Y dejamos de escuchar.

Imaginemos por un momento que todos llevamos una mochila invisible.

Dentro de esa mochila están nuestras preocupaciones, nuestros miedos, nuestras alegrías, nuestros problemas, nuestras inseguridades… Y muchas veces no sabemos qué lleva la mochila de la persona que tenemos sentada al lado.

Quizá quien hoy parece enfadado, está preocupado; quizá quien siempre está haciendo bromas está intentando ocultar que se siente solo/a; quizá quien nunca participa tiene miedo de equivocarse o quizá esa persona que nos cae mal simplemente necesita que alguien se acerque a conocerla.

Escuchar nos permite descubrir lo que no vemos a simple vista.

Hoy podemos hacernos tres preguntas:

  • ¿Escucho de verdad cuando alguien me habla?
  • ¿Respeto las opiniones aunque sean diferentes de las mías?
  • ¿Intento comprender antes de juzgar?

Y hoy, proponte a escuchar a alguien de verdad, sin móvil, sin interrumpir, sin preparar mi respuesta...Simplemente: ¡ESCUCHA!



Le pedimos a María que nos acompañe en esta tarea rezando juntos: Dios te salve...

¡BUEN DÍA!

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