Viernes 29 de abril: "Os dejo mi paz"






¡Buenos días!

Vamos a escuchar al Papa cuando habla de nuestro compromiso que tenemos cada uno de nosotros hacia la Tierra:


Leemos el evangelio del domingo:  Jn 14,23-29:

En aquel tiempo Jesús dijo: “El que me ama hace caso a mi palabra, y mi Padre le amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él. El que no me ama no hace caso de mis palabras. Las palabras que estáis escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado. Os he dicho todo esto mientras permanezco con vosotros, pero el Espíritu Santo, el defensor que el padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho. Os dejo la paz. Mi paz os doy, pero no como la dan los que son del mundo. No os angustiéis ni tengáis miedo. Ya me oísteis que me voy, y que vendré para estar otra vez con vosotros. Si de veras me amaseis os habríais alegrado al saber que voy al Padre, porque Él es más que yo. Os digo esto de antemano, para que, cuando suceda, creáis.

Recemos escuchando esta canción.



Antes de terminar estos buenos días os queremos informar de que hoy vamos a celebrar en el salón de actos una “jornada cervantina” para conmemorar a D. Miguel de Cervantes y su extraordinaria aportación, por medio de sus obras, a nuestro idioma.


¡María auxiliadora de los cristianos…!

¡Buen fin de semana!

Buenos días elaborados por Ignacio Rivas

Jueves 28 de abril: ¡Podemos cambiar nuestro mundo!







¡Buenos días!

¡Podemos cambiar nuestro mundo!.  El conjunto del universo, con sus múltiples relaciones, muestra mejor la inagotable riqueza de Dios. Santo Tomás de Aquino remarcaba sabiamente que la multiplicidad y la variedad provienen «de la intención del primer agente», que quiso que «lo que falta a cada cosa para representar la bondad divina fuera suplido por las otras», porque su bondad «no puede ser representada convenientemente por una sola criatura». Por eso, nosotros necesitamos captar la variedad de las cosas en sus múltiples relaciones. Entonces, se entiende mejor la importancia y el sentido de cualquier criatura si se la contempla en el conjunto del proyecto de Dios. Así lo enseña el Catecismo: «La interdependencia de las criaturas es querida por Dios. El sol y la luna, el cedro y la florecilla, el águila y el gorrión, las innumerables diversidades y desigualdades significan que ninguna criatura se basta a sí misma, que no existen sino en dependencia unas de otras, para complementarse y servirse mutuamente».

Cuando tomamos conciencia del reflejo de Dios que hay en todo lo que existe, el corazón experimenta el deseo de adorar al Señor por todas sus criaturas y junto con ellas, como se expresa en el precioso himno de san Francisco de Asís:

«Alabado seas, mi Señor,
con todas tus criaturas,
especialmente el hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas, y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire, y la nube y el cielo sereno, y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy humilde, y preciosa y casta.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello, y alegre y vigoroso, y fuerte».





¡María auxiliadora de los cristianos…!

Buenos días elaborados por Ignacio Rivas

Miércoles 27 de abril: Somos comunidad






¡Buenos días!

Seguimos avanzando en la reflexión sobre la encíclica del Papa Francisco que nos dice: 

“La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y a comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desafío: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.
Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad de ponerse límites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud básica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente, y que hace brotar la reacción moral de considerar el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad”.

La encíclica nos dice que no somos islas, somos algo más que individuos, somos comunidad por eso después de leer este texto podríamos reflexionar sobre:
¿Soy individualista? ¿Por qué necesito a y de los demás para vivir?  ¿Por qué necesito un entorno saludable? ¿Cómo construyo yo mi relación con los demás…, con la naturaleza… y con Dios…?. Podemos ponerlo en común.



¡María auxiliadora de los cristianos…!

Buenos días elaborados por Ignacio Rivas

Martes 26 de abril: ¡Cuidémosla todos!

¡Buenos días!

Seguimos reflexionando sobre lo que dice la encíclica del Papa: 

“Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, «se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios». Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”.

Todos somos luz y podemos dar luz a los problemas de nuestro mundo.

Podemos reflexionar sobre lo que hemos leído y sobre lo que nos propone hacer, ¿qué puedo hacer yo para mejorar el mundo? Dejamos dos minutos para la reflexión personal.

Os invito, ahora, a una lluvia de propuestas sobre lo que podríamos empezar a hacer que, de momento, no estamos haciendo para que nuestro mundo cambie: ¿Y tú qué propones?

Ahora escucharemos y reflexionaremos con esta canción.



¡María auxiliadora de los cristianos…!

Buenos días elaborados por Ignacio Rivas

Lunes 25 de abril: "Alabado seas mi Señor"

¡Buenos días!

A lo largo de esta semana vamos a reflexionar y orar sobre una expresión que cantaba san Francisco de Asís: “Laudato si, mi´Signore”-“Alabado seas, mi Señor”. Expresión en la que se basa la encíclica del Papa Francisco sobre el ecologismo. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»

Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.



Como dice la encíclica ecológica del Papa, “Laudato si”:

“El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común”.

Por eso nosotros tenemos una responsabilidad hacia el planeta. Hoy nos podríamos preguntar cómo trato a los demás, a los animales, plantas, entorno… 

Reflexionamos (1 minuto)
¿Con qué grano de arena, personal, podríamos mejorar esta aldea mundial, el planeta?

Os invito a ver un video que nos habla de nuestra Madre Tierra.




¡María Auxiliadora de los cristianos…!

Buenos días elaborados por Ignacio Rivas