Martes 13 de octubre. Yo también tengo una misión.

 ¡Buenos días!

Después de celebrar ayer la Virgen del Pilar, hoy comenzamos la semana con esta imagen: 


Os voy a hacer una pregunta para empezar: cuando escucháis la palabra misionero, ¿qué os viene a la cabeza? Venga, comenzamos con una lluvia de ideas...



Quizá pensáis en una persona que se va a un país lejano, que ayuda a niños/as que no tienen escuela, que trabaja en un hospital o que anuncia el Evangelio en lugares donde apenas se conoce a Jesús. Y sí, muchas personas misioneras hacen todo eso. Dejan su casa, su familia y su comodidad para ponerse al servicio de los demás.

Pero ¿sabéis qué? No hace falta irse al otro lado del mundo para empezar a ser misioner@.

También se puede ser misioner@ en el patio, en clase, en el equipo de fútbol, en el grupo de WhatsApp o en casa. ¿Cómo? Acercándote a alguien que está solo/a, defendiendo a quien recibe burlas, escuchando a un amigo/a que lo está pasando mal o teniendo el valor de pedir perdón.

Don Bosco tenía muy claro que lo importante era que los jóvenes se sintieran queridos. No bastaba con decirles que los quería: necesitaba demostrárselo con su presencia, su cercanía y su manera de tratarlos.

Y eso nos hace pensar: si Jesús nos invita a amar a los demás, nuestra misión empieza precisamente con las personas que tenemos más cerca.

Esta semana celebramos el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones. Es una oportunidad para recordar a quienes entregan su vida al servicio de los demás y para preguntarnos qué podemos hacer nosotros.

Porque, a veces, esperamos a ser mayores, tener más tiempo o disponer de más recursos para hacer algo importante. Pero quizá alguien necesita hoy, y no mañana, que le dediquemos cinco minutos.

Párate a pensar:

  • ¿Quién de mi clase puede estar necesitando que alguien se acerque a él o a ella?

  • ¿Soy una persona que hace que los demás se sientan acogidos o, sin darme cuenta, puedo hacer que alguien se sienta invisible?

Que María Auxiliadora nos ayude a tener los ojos abiertos y el corazón dispuesto para descubrir que nuestra misión puede empezar aquí y ahora con algo tan sencillo como hacer sentir querido a alguien.

¡Feliz martes!

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