¡Buenos días!
Hoy vamos a empezar escuchando una canción. Pero no os vamos a pedir que os aprendáis la letra ni que os quedéis solo con la música. Queremos que os fijéis en una idea: "Envíame a mí".
Pensadlo un momento. Cuando alguien necesita ayuda, cuando una persona lo está pasando mal o cuando vemos una injusticia, ¿cuál suele ser nuestra primera reacción?
A veces ayudamos. Otras veces pensamos que no es nuestro problema, que ya lo hará alguien o que nosotros/as no podemos cambiar nada.
Pero hay personas que han decidido vivir de otra manera. Los misioneros y misioneras son personas que han puesto su vida al servicio de los demás. No porque sean perfectos, ni porque tengan todas las respuestas, sino porque han descubierto que seguir a Jesús significa también acercarse a quienes más lo necesitan.
Escuchemos la canción con atención y, os animamos a que, mientras lo veis, os fijéis en los rostros, en los lugares y en las personas que aparecen. Detrás de cada imagen hay vidas reales y personas que han decidido comprometerse.
Y ahora, quedaos con esta pregunta:
¿Qué hace que una persona decida dedicar su tiempo y su vida a los demás?
No hace falta responder en voz alta. Simplemente, pensadlo.
Quizá la misión empiece cuando dejamos de preguntarnos qué pueden hacer los demás y empezamos a preguntarnos qué podemos hacer nosotros.
Porque Jesús no necesita que seamos perfectos. Necesita personas dispuestas a escuchar, acompañar, compartir y actuar.
Hoy la pregunta es sencilla: si Jesús contara contigo AQUÍ Y AHORA, ¿por dónde empezarías?
¡Feliz día!
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