Viernes 16 de octubre. "Dad a Dios lo que es de Dios."

 ¡Buenos días!

Comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo...

Hoy vamos a paramos a pensar... (No tienen que compartir, solo reflexionar ellos mism@s..) 



Leamos el Evangelio del domingo...

Del Evangelio de Mateo: 

Jesús preguntó a quienes estaban con él:

—¿De quién son esta imagen y esta inscripción?

Le respondieron:

—Del César.

Entonces Jesús les dijo:

—Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Jesús nos dice: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Pero ¿qué significa esto para nosotr@s hoy?

A veces nos preocupamos mucho por lo que tenemos, por lo que conseguimos, por nuestras notas, por nuestra imagen o por lo que los demás piensan de nosotros. Pero Jesús nos invita a mirar más allá y a preguntarnos qué estamos haciendo con todo lo que somos. Cada uno de nosotr@s tiene talentos, capacidades y algo único que aportar. La cuestión es si los utilizamos solo para nuestro propio beneficio o si también los ponemos al servicio de los demás. Hoy no vamos a quedarnos solo con lo que dice el Evangelio. Vamos a intentar llevarlo a nuestra realidad. 

Sacan un trozo de papel y les vamos guiando a través de las siguientes preguntas (es personal, no tienen que compartirlo) : 

1. Mírate: ¿Qué hay en mí que merece la pena?

2.Date cuenta: ¿Estoy aprovechándolo? ¿Lo pongo al servicio de los demás o me lo guardo para mí?

3. Da un paso: ¿Qué puedo aportar yo? Piensa en una acción concreta que puedas hacer esta semana.

Ahora, cierra los ojos si te ayuda a concentrarte. Respira despacio y piensa en todo lo que eres.

Quizá tienes facilidad para escuchar, para crear, para explicar algo a los demás, para animar a quien está triste o para defender lo que consideras justo. A veces nos centramos tanto en lo que nos falta, en lo que hacen los demás o en lo que esperan de nosotros, que olvidamos todo lo que podemos aportar.

Ahora imagina que Jesús te pregunta: "¿Qué estás haciendo con todo lo que te he regalado?".

No te pide que seas otra persona. No te pide que lo hagas todo bien. Te invita a descubrir cómo puedes poner lo mejor de ti al servicio de algo que merezca la pena. Piensa en esa acción que has escrito. Imagínate llevándola a cabo.

Hoy, el Evangelio nos invita a mirar también nuestra propia vida y a descubrir qué podemos poner nosotros en juego.

No todos estamos llamados a hacer lo mismo. Pero todos tenemos algo que aportar.

Que no terminemos esta semana preguntándonos solamente qué podemos recibir del mundo, sino también qué podemos ofrecerle.

Y que, como Don Bosco y Madre Mazzarello nos enseñaron con sus vidas, sepamos poner nuestros dones al servicio de los demás, con alegría y sencillez.

María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.


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