¡Buenos días!
Comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo...
Hoy vamos a paramos a pensar... (No tienen que compartir, solo reflexionar ellos mism@s..)
Leamos el Evangelio del domingo...
Del Evangelio de Mateo:
Jesús preguntó a quienes estaban con él:
—¿De quién son esta imagen y esta inscripción?
Le respondieron:
—Del César.
Entonces Jesús les dijo:
—Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Jesús nos dice: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Pero ¿qué significa esto para nosotr@s hoy?
A veces nos preocupamos mucho por lo que tenemos, por lo que conseguimos, por nuestras notas, por nuestra imagen o por lo que los demás piensan de nosotros. Pero Jesús nos invita a mirar más allá y a preguntarnos qué estamos haciendo con todo lo que somos. Cada uno de nosotr@s tiene talentos, capacidades y algo único que aportar. La cuestión es si los utilizamos solo para nuestro propio beneficio o si también los ponemos al servicio de los demás. Hoy no vamos a quedarnos solo con lo que dice el Evangelio. Vamos a intentar llevarlo a nuestra realidad.
Sacan un trozo de papel y les vamos guiando a través de las siguientes preguntas (es personal, no tienen que compartirlo) :
1. Mírate: ¿Qué hay en mí que merece la pena?
2.Date cuenta: ¿Estoy aprovechándolo? ¿Lo pongo al servicio de los demás o me lo guardo para mí?
3. Da un paso: ¿Qué puedo aportar yo? Piensa en una acción concreta que puedas hacer esta semana.
Ahora, cierra los ojos si te ayuda a concentrarte. Respira despacio y piensa en todo lo que eres.
Quizá tienes facilidad para escuchar, para crear, para explicar algo a los demás, para animar a quien está triste o para defender lo que consideras justo. A veces nos centramos tanto en lo que nos falta, en lo que hacen los demás o en lo que esperan de nosotros, que olvidamos todo lo que podemos aportar.
Ahora imagina que Jesús te pregunta: "¿Qué estás haciendo con todo lo que te he regalado?".
No te pide que seas otra persona. No te pide que lo hagas todo bien. Te invita a descubrir cómo puedes poner lo mejor de ti al servicio de algo que merezca la pena. Piensa en esa acción que has escrito. Imagínate llevándola a cabo.
Hoy, el Evangelio nos invita a mirar también nuestra propia vida y a descubrir qué podemos poner nosotros en juego.
No todos estamos llamados a hacer lo mismo. Pero todos tenemos algo que aportar.
Que no terminemos esta semana preguntándonos solamente qué podemos recibir del mundo, sino también qué podemos ofrecerle.
Y que, como Don Bosco y Madre Mazzarello nos enseñaron con sus vidas, sepamos poner nuestros dones al servicio de los demás, con alegría y sencillez.
María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros.

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