1. Lectura del Evangelio (Lucas 13, 6-9)
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola:
«Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, pero no lo encontró. Entonces dijo al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Cólvala, ¿para qué va a ocupar terreno en balde?".
Pero el viñador le respondió: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor de ella y la abonaré, a ver si da fruto en adelante. Si no, la cortarás"».
En este pasaje, Jesús nos habla a través de la parábola de la higuera. Un árbol que tiene tierra, agua, luz y todos los recursos para dar fruto, pero que simplemente se queda ahí, ocupando espacio sin aportar nada.
Imagina un jugador de un equipo de fútbol o de baloncesto que salta al campo, pero se queda parado en una esquina sin pedir el balón ni ayudar a sus compañeros. O un alumno que tiene la oportunidad de aprender en el colegio, pero prefiere no hacer nada y dejar pasar el tiempo. La higuera nos recuerda que no hemos venido al mundo para ser meros decorados. Dios nos ha dado talentos, inteligencia y un colegio para que demos buenos frutos: compañerismo, ayuda, respeto y alegría en nuestra clase.
Don Bosco no quería jóvenes "de adorno" ni personas que vivieran de brazos cruzados. Para Don Bosco, la educación no era un mero trámite para acumular títulos, sino el medio para formar jóvenes capaces de impactar positivamente en su entorno.
Una persona culta desde el prisma salesiano es como una higuera llena de fruto: no se guarda lo que sabe o lo que tiene para sí misma, sino que pone su talento, sus estudios y su tiempo al servicio de los demás. Don Bosco creía firmemente en la capacidad de cada joven para dar fruto, por difíciles que fueran sus circunstancias.
Para cerrar la semana sobre "La realidad del mundo", dedicamos unos minutos en el aula a pensar y compartir:
Reflexión personal: ¿Siento que estoy dando "fruto" con mi actitud en el aula y en mi casa, o estoy dejando pasar el tiempo en "piloto automático"?
Puesta en común: Un portavoz por clase o varios alumnos en voz alta pueden compartir un compromiso concreto para la próxima semana con el que aportar algo positivo al colegio, a la familia o al entorno (escuchar a un compañero, cuidar los espacios del centro, informarse mejor sobre una noticia actual, etc.).

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