Martes 9 de diciembre. El sueño de María.

Después de este breve descanso, continuamos hoy Martes 9 con este cuento sobre una de las figuras centrales del Tiempo de Adviento: María.

El sueño de la Virgen María
José, anoche tuve un sueño muy extraño, como una pesadilla. La verdad es que no lo entiendo. Se trataba de una fiesta de cumpleaños de nuestro Hijo.
La familia se había estado preparando por semanas decorando su casa. Se apresuraban de tienda en tienda comprando toda clase de regalos. Parece que toda la ciudad estaba en en lo mismo porque todas las tiendas estaban abarrotadas. Pero algo me extrañó mucho: ninguno de los regalos era para nuestro Hijo.
Envolvieron los regalos en papeles lindísimos y les pusieron cintas y lazos muy bellos. Entonces los pusieron bajo un árbol. Si, un árbol, José, ahí mismo dentro de su casa. También decoraron el árbol; las ramas estaban llenas de bolas de colores y ornamentos brillantes. Había una figura en el tope del árbol. Parecía un angelito. Estaba precioso.
Por fin, el día del cumpleaños de nuestro Hijo llegó. Todos reían y parecían estar muy felices con los regalos que daban y recibían. Pero fíjate José, no le dieron nada a nuestro Hijo. Yo creo que ni siquiera lo conocían. En ningún momento mencionaron su nombre. ¿No te parece raro, José, que la gente pase tanto trabajo para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen? Me parecía que Jesús se habría sentido como un intruso si hubiera asistido a su propia fiesta de cumpleaños.
Todo estaba precioso, José y todo el mundo estaba tan feliz, pero todo se quedó en las apariencias, en el gusto de los regalos. Me daban ganas de llorar que esa familia no conocía a Jesús. ¡Qué tristeza tan grande para Jesús - no ser invitado a Su propia fiesta! Estoy tan contenta de que todo era un sueño, José. ¡Qué terrible si ese sueño fuera realidad!
Y tú… ¿Conoces a Jesús?


Fuente: Aciprensa

5 de diciembre. María.

El próximo día 8 celebramos el día de la Inmaculada Concepción de María. En Adviento tener presente a María es fundamental, Ella es la que nos trae la Esperanza. Ella misma es ejemplo de Esperanza. En una difícil situación acepta el concebir a un Hijo, sin tener muy claro todo lo que le pasa.

Este vídeo es de una versión moderna de una canción que habla precisamente de esta situación de incertidumbre de María:

Vídeo. Haz click.


La letra dice:

¿María sabías? 
María, ¿sabías que tu bebé caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé salvaría a nuestros hijos e hijas?
¿Sabías que tu bebé vino para hacerte nueva?
Que ese niño que tú diste a luz, pronto te traería a la Luz
María, ¿sabías que tu bebé dará la vista a un hombre ciego?
María, ¿sabías que tu bebé calmará una tormenta con su mano?
¿Sabías que tu bebé ha caminado por donde los ángeles pisaron?
Que cuando besabas a tu pequeño niño besabas el rostro de Dios.
¿María, sabías? ¿María, sabías?
Los ciegos verán, los sordos oirán
Los muertos volverán a vivir
Los paralíticos saltarán,
Los mudos hablarán las alabanzas del Cordero.
María, ¿sabías que tu bebé es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé gobernará un día las naciones?
¿Sabías que tu bebé  es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes es el Gran YO SOY

Reflexión
Posiblemente María no supiera nada de esto... posiblemente María no supiera que su Hijo iba a ser el Señor de toda la creación, pero aceptó su situación en unas condiciones difíciles y se convirtió en la Madre de toda Esperanza. 
Cuantas veces queremos tenerlo todo claro, todo atado, todo controlado, saber como va a ser todo... tener todas las seguridades... Cuantas veces queremos que todo sea como nosotros queremos... 
María nos enseña a confiar en el Señor y de su confianza nació nuestra Esperanza.
Oración
María, madre de la Esperanza, enséñanos aceptar las realidades que a veces no nos gustan y a luchar por construir el Reino de Dios desde nuestras pequeñez. 
Te lo pedimos juntos: 
Dios te salve María, llena eres ...
Fuentes: Aciprensa y GloriaTV

4 de diciembre. ¿Sabes silbar?

El próximo día 8, día de la Inmaculada es el aniversario del comienzo de la obra de Don Bosco, o por lo menos lo tenemos presente como en ese día. Esto es lo que cuenta Don Bosco en sus memorias del Oratorio:

Sucedió el 8 de diciembre de 1841, día solemne de la Inmaculada Concepción. Yo llevaba medio año de sacerdote, y poco más de un mes en Turín.Estaba revistiéndome los ornamentos sagrados para celebrar la Santa Misa. El sacristán, al ver un jovencito en un rincón, lo invitó a que ayudara como monaguillo. 
Llevaba la cabeza rapada y la chaqueta sucia de cal. Me di cuenta de que era un inmigrante. Seguramente que en su casa del pueblo le dijeron que cuando estuviera en Turín fuera a misa. Y él había venido a misa, pero no se ha atrevido a sentarse entre la gente bien vestida, por eso entró a la sacristía, deseando no ser visto.
- No sé ayudar en la misa -respondió él avergonzado-.- Eres un animal -le dijo el sacristán furioso-. ¿Entonces, a qué vienes aquí?Agarró el mango del plumero y lo emprendió a golpes en las espaldas y la cabeza del pobre muchacho, que echó a correr. Yo vi la escena y le grité en voz alta:
- ¿Qué hace usted? ¿Por qué le pega?- ¿A qué viene a la sacristía, si no sabe ayudar a misa?- Es un amigo mío. Llámelo enseguida, que tengo que hablar con él.El muchacho volvió asustado.- ¿Has oído ya misa?- No- Ven a oírla. Después quiero hablar contigo de un asunto que te va a gustar.
Celebrada la santa misa y terminada la acción de gracias, llamé al muchacho asegurándole que no tenía por qué temer más palos, con la cara sonriente empecé a preguntarle como sigue: 
- Amigo, ¿cómo te llamas?
- Bartolomé Garelli.
- ¿De qué pueblo eres?- De Asti.- ¿Qué oficio tienes?- Albañil.- ¿Vive tu padre?- No, murió ya.- ¿Y tu madre?- También murió...- ¿Cuántos años tienes?- Dieciséis.- ¿Sabes leer y escribir?- No.- ¿Sabes cantar?- No -me respondió, enjugándose los ojos y mirándome fijamente a la cara, casi maravillado.- ¿Sabes silbar?Entonces Bartolomé se echó a reír.Eso era lo que yo quería. Empezábamos a ser amigos.
- ¿Has hecho ya la primera comunión ? 
- Todavía no.- ¿Te has confesado alguna vez?- Sí, cuando era pequeño.- Y ahora, ¿vas al catecismo?- No me atrevo, los chicos pequeños se ríen de mí...- Y si yo te diera catecismo aparte, ¿vendrías?- Con mucho gusto.- ¿Aquí mismo?- ¡Siempre que no me peguen!- Puedes estar tranquilo, ahora eres mi amigo, y nadie te tocará. ¿Cuándo quieres que empecemos?- Cuando usted diga.- ¿Ahora mismo?- Con mucho gusto.- Me gustaría que volvieras el próximo domingo, Bartolomé.- Con mucho gusto.- Pero no vengas solo. Traé contigo a tus amigos.
En aquel momento nos arrodillamos y yo recé un Avemaría. Puedo asegurar que todas las bendiciones que nos han llovido del cielo son el fruto de aquel Avemaría, rezada con fervor y recta intención.Al terminar el Avemaría hice la señal de la cruz. Me di cuenta que Bartolomé hacía algo que poco se parecía a la señal de la cruz. Y, para empezar, le enseñé a hacerla bien, y le expliqué por qué llamamos a Dios “Padre”.Tres días más tarde, que era domingo, en la sacristía entraron nueve muchachos que iban buscando a su amigo Don Bosco. Había nacido EL ORATORIO.

Con algo tan sencillo Don Bosco empezó su tarea con niños y jóvenes. Hoy en día Salesianos, Salesianas y demás miembros de la familia salesiana realizan su tarea en más de 120 países. Aún hay mucho por hacer: niños explotados trabajando, niños soldado, niños en situación de pobreza o de abandono, huérfanos de guerras o enfermedaes.... El comenzó con algo muy sencillo y su obra se extendió. Que no perdamos nunca la esperanza de que nuestros pequeños gestos de cada día puedan convertirse en algo grande. Que hagamos cada cosa que nos propongamos con esperanza.

Oración
María, madre de la Esperanza, acompáñanos en este Adviento. Ayúdanos a tener Esperanza en que las cosas buenas que hacemos tengan fruto. Te lo pedimos juntos rezando: Dios te Salve María...

3 de diciembre. Adviento, haz silencio.

ADVIENTO

Lo primero, un vídeo:



  • ¿Has pensado ya en lo que vas a pedir a "los Reyes"?
  • ¿Todos los años el Adviento es siempre lo mismo?
  • ¿Vas a hacer algo para que este año sea diferente?
  • ¿Qué puedes hacer para que tal vez este año sea algo distinto?
  • ¿Qué puedes hacer para preparar tu corazón? ¿Qué puedes hacer para vivir la Navidad con más intensidad y significado?
Sería bueno compartir las propuestas que nos podemos plantear para "hacer silencio" y "preparar nuestro corazón".

Oración final.
María, al igual que tu preparaste tu corazón, ayúdanos a hacer nuestro corazón más sensible a las realidades que nos rodean, ayúdanos a escucharnos a nosotros mismos, ayúdanos a hacer silencio.

Dios te salve María, llena eres de gracia...

2 de diciembre. Estad atentos.



La lectura del evangelio del domingo pasado nos hace una invitación para este Adviento. 


Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37):En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»



  • ¿Qué crees que nos dice esta lectura? 
  • ¿Qué crees que puede decirte a tu vida?


En la vida podemos dejar que pase el tiempo, los días, los meses, los años... y no hemos sido conscientes de lo que ha pasado. No nos hemos dado cuenta porque no hemos elegido nosotros nuestro propio camino, nos hemos dejado llevar. 
Jesús nos invita a estar atentos a lo que pasa, a prestar atención a las novedades de cada día, a estar pendientes de las cosas realmente importantes. 
Este Adviento no podemos dejar pasar la oportunidad de darnos cuenta de nuestras elecciones, de las decisiones que tomamos. La imagen de arriba muestra a gente que está atenta y a gente que se queda dormida, que no está pendiente.

  • ¿Estás atento a lo que pasa en la vida?
  • ¿Tienes claro lo que es importante?
  • ¿Eliges tu camino o te dejas llevar?