Viernes 2 de octubre. La parábola de la viña.

 ¡Buenos días!

Hoy es viernes, y vamos a leer el Evangelio pero antes de escuchar la lectura de hoy, vamos a ponernos en contexto. Jesús solía hablar usando historias sencillas de la vida diaria llamadas parábolas. Hoy nos va a contar la historia de una viña —un terreno donde se cultivan uvas—.

Imaginad que alguien os presta algo con muchísimo cariño: un juego, una bicicleta o un material escolar de mucha calidad, confiando en que lo vais a cuidar bien. En la historia de hoy, un dueño le confía su viña a unos trabajadores para que la cuiden y compartan las uvas cuando llegue la cosecha. Sin embargo, los trabajadores se vuelven egoístas, piensan solo en ellos mismos y actúan como si la viña fuera suya.

Escuchemos atentos lo que pasa, porque esta historia nos habla directamente a nosotros, a nuestro grupo de clase y a cómo cuidamos lo que se nos ha confiado.

Evangelio según San Mateo 21, 33-43 (Parábola de los viñadores malvados)

"En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para recibir sus frutos... Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos»".



La viña de la historia representa nuestro propio colegio, nuestra clase, nuestra familia y los talentos de cada uno. Dios nos ha regalado un espacio lleno de oportunidades y personas a las que querer, pero espera algo a cambio: que demos buenos frutos.

Dar "buenos frutos" significa traducir las buenas intenciones en acciones concretas de ayuda cotidiana. Los trabajadores de la parábola fallaron porque se volvieron egoístas y pensaron que no le debían nada a nadie. Nosotros, sin embargo, estamos llamados a cuidar el espacio común y a dar lo mejor de nosotros mismos al servicio de los demás.

Si nuestro colegio y nuestra aula fueran esa "viña" que se nos ha confiado, ¿qué cosas buenas nos han dado aquí que debemos cuidar entre todos?

La parábola nos enseña que no debemos quedarnos solo con lo que tenemos, sino compartirlo con los demás. Como alumnos de un colegio salesiano, ¿qué podemos hacer para ayudar a las personas que nos rodean y hacer que el mundo sea un poquito mejor a medida que crecemos?

 Rezamos juntos un Ave María.

¡Feliz fin de semana!


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