¡Buenos días a todos!
Hoy llegamos al viernes con una de las celebraciones más especiales, ricas y esperadas de todo el año en nuestro colegio: ¡la fiesta del Milagro de las Castañas!
¿Sabéis por qué hoy el patio va a oler tan rico y por qué comemos castañas?
Para entenderlo, tenemos que viajar en el tiempo hasta la Turín de 1849, en los inicios del Oratorio de Don Bosco.
Un día de Todos los Santos, Don Bosco prometió a sus muchachos —que eran más de trescientos— invitarles a castañas asadas al terminar la visita al cementerio. Sin embargo, por un despiste en la cocina, su madre, Mamá Margarita, solo había comprado y cocido unos pocos kilos: apenas tres o cuatro kilos de castañas. ¡No había suficiente ni para una cuarta parte de los jóvenes!
Cuando Don Bosco empezó a repartirlas con un cucharón en los cucuruchos de los chicos, Mamá Margarita le hacía señas desesperada para que parara porque se acababan. Pero Don Bosco, con una confianza infinita en la Providencia y un amor enorme por sus jóvenes, siguió repartiendo sonriente. ¿Y qué pasó? Que el recipiente no se vaciaba. Dio de comer a todos y cada uno de los más de 300 muchachos hasta que quedaron satisfechos, y milagrosamente al final aún sobraron castañas.
Hoy conmemoramos este día no solo para comer algo rico, sino para recordar dos cosas fundamentales de nuestra familia salesiana:
La confianza y la fe: Cuando compartimos con corazón generoso, siempre hay suficiente para todos.
El cuidado mutuo: Don Bosco quería que sus jóvenes no solo aprendieran, sino que supieran que nunca les iba a faltar el cariño, la alegría ni el sustento.
Instrucciones importantes para el recreo:
Para poder recibir vuestra ración de castañas en el patio, tenéis que preparar ahora en clase un cucurucho de papel. Podéis usar una hoja de papel reciclado o de periódico y doblarla en forma de cono. ¡Sin cucurucho no hay castañas!
Reto de convivencia y cuidado del colegio: Don Bosco quería un patio lleno de alegría, pero también un patio limpio y acogedor. Recordad que cuando os hayáis comido las castañas, tanto las cáscaras como el cucurucho van directos a las papeleras. Cuidar nuestro patio es cuidar nuestra casa común.

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