Miércoles 17 de diciembre - Pastor sin rebaño

Seguimos hablando de los personajes del Belén. En el relato de la Natividad, la presencia de los pastores no es un detalle menor; representa un mensaje teológico y social de gran impacto. Aunque hoy los vemos con idealismo, en el siglo I eran personas marginadas y despreciadas por la sociedad:

  • Impureza ritual: Debido a su oficio, estaban en contacto constante con animales y excrementos, lo que les impedía cumplir con las leyes de purificación religiosa. Eran considerados "impuros".

  • Mala reputación: Se les percibía como personas poco fiables; de hecho, su testimonio no era legalmente válido en los tribunales de la época.

  • Exclusión social: Su vida nómada y solitaria los mantenía al margen de la vida comunitaria y civil de las ciudades.

Las tres claves de su simbolismo:

  • La elección de lo humilde: Que el anuncio del nacimiento de Jesús llegara primero a ellos, y no a reyes o sacerdotes, simboliza que el mensaje cristiano es universal y prioriza a quienes la sociedad ignora.

  • La fe sin prejuicios: Los pastores representan la respuesta inmediata y sincera. Su sencillez les permitió reconocer la grandeza en la fragilidad de un recién nacido, algo que los poderosos de la época no pudieron hacer.

  • El valor del testimonio: Aunque legalmente su palabra no tenía valor en los tribunales de aquel tiempo, fueron elegidos como los primeros testigos oficiales. Esto subraya que la verdad no depende del estatus social de quien la comunica.


Vamos a escuchar una canción que habla sobre la humildad de un pastor acercándose con fe a Jesús. Aunque en el vídeo salga alguien que conozcas fíjate en el mensaje, y piensa si tú te acercas a Jesús con la fe de un pastor, para que te ayude.






Martes 16 de diciembre. Invitados esenciales: la mula y el buey.

En la historia de la Navidad, todos miramos al Niño Jesús, a María y a José. ¡Pero no podemos olvidar a dos ayudantes muy especiales que estuvieron allí desde el principio! Ellos son el Buey y la Mula.



Aunque la Biblia no los menciona directamente, la tradición del Belén los ha incluido desde hace muchísimos siglos por una razón hermosa y sencilla: fueron los anfitriones silenciosos del establo.

¿Cuál fue su papel?

  1. Mantener el Calor: La noche en Belén era fría. Imagina un establo de piedra. La función más importante de la mula y el buey era dar calor al aire con su aliento y su cuerpo. Gracias a ellos, el pequeño pesebre se sintió un poco más cálido y acogedor para el bebé Jesús.

  2. Símbolos de Humildad: Ellos nos recuerdan que Jesús no nació en un palacio lujoso, sino en el lugar más sencillo, rodeado de animales y personas humildes. El buey y la mula representan a toda la creación, dando la bienvenida al Creador del mundo. Qué importante es toda la vida, la biodiversidad, todos los seres vivos.

La mula y el buey nos recuerdan que los actos de bondad más pequeños y silenciosos son a veces los más importantes. Ellos dieron lo único que tenían—su aliento y su calor—al regalo más grande de la Navidad, Jesús. 

Piensa por un momento en cómo podemos ofrecer nosotros las cosas más sencillas que están en nuestra mano: cariño, alegría, escucha...


Tras un momento de silencio rezamos juntos:

Querido Dios,

En esta Navidad, te pedimos que nos ayudes a ser como el buey y la mula.

Que seamos humildes y estemos siempre listos para servir.

Que podamos ofrecer nuestro calor y consuelo a quienes lo necesiten.

Y que, con nuestra presencia silenciosa, ayudemos a que el amor y la paz de Jesús estén siempre en nuestro hogar y en nuestro corazón.

                 Amén


Que seamos como la mula y el buey en nuestras casas, en nuestras clases, con nuestros amigos.

Lunes 15 de diciembre. La mejor experiencia de Navidad Inmersiva.

Con la llegada de diciembre, vemos luces, árboles y, claro, los Belenes en todas partes. Pero, ¿alguna vez se han preguntado de dónde salió esa tradición de montar ese jaleo con figuritas?


Pues no viene de una marca de decoración, ni una campaña de una marca de bebidas, sino de uno de los santos más grandes que ha tenido la iglesia (y esta vez no es Don Bosco): San Francisco de Asís, allá por el año 1223. San Francisco quería que las personas de su tiempo, que no sabían leer, pudieran entender y sentir de manera vívida la historia del nacimiento de Jesús. Su objetivo no era la decoración, sino la enseñanza y la devoción. Lo hizo en una cueva cerca de la ermita de Greccio, Italia. 

En lugar de usar figuras talladas (aún no existía Amazon ni Aliexpress), usó personas reales para representar a María, José y los pastores. También incluyó un pesebre con heno y, la leyenda dice, que trajo un buey y una mula vivos para que la escena fuera lo más realista posible. Esta fue la primera "misa de medianoche" celebrada con un pesebre viviente. Se montó la primera experiencia inmersiva de la Navidad, ni decoración ni postureo, sin realidad virtual ni gafas 3D.

Así que, cuando veas un pesebre, no solo veas un adorno. Es una tradición de más de 800 años que empezó con una idea simple pero poderosa: hacer que la historia cobre vida.

Empieza a mirar el Belén como un relato de la historia maravillosa que es. La historia de la salvación.

Piensa por un momento en qué personajes aparecen en el Belén y vamos a hacer en clase una lista de ellos. Que alguien lo anote en la pizarra y seguiremos hablando sobre ellos esta semana.


Viernes 12 de diciembre de 2025. "Porque tuve hambre y me disteis de comer.."

 ¡Buenos días!

Hoy comenzamos la mañana recordando algo que estamos viviendo junt@S: la Operación Kilo. Durante estos días, nuestro colegio se convierte en un lugar aún más especial, porque somos capaces de mirar más allá de nuestras necesidades y abrir los ojos a quienes lo están pasando peor. 

Jesús nos dejó unas palabras que hoy cobran un sentido muy profundo:

Evangelio de Mateo 25, 35-40 

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber?¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te cubrimos?¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?Respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Estas bienaventuranzas no son solo frases bonitas: son un estilo de vida, una manera de entender que el amor se demuestra con hechos sencillos.



Don Bosco soñaba con jóvenes capaces de mirar el mundo con ojos valientes, con corazón sensible y manos dispuestas. Y hoy, nosotros, aquí, en el cole, tenemos la oportunidad de ser ese sueño vivo. Cuando traes un kilo de arroz, un paquete de pasta o una lata de conservas, no estás trayendo solo comida. Estás trayendo esperanza, cercanía y bondad para personas que quizá nunca conozcas, pero que agradecerán tu gesto.

A veces pensamos que para cambiar el mundo hay que hacer cosas enormes… pero hoy Jesús nos recuerda que el cambio empieza por lo pequeño, por ver el rostro del otro, por preguntarnos “¿qué puedo hacer yo?”.

Que estos días sean una oportunidad para dejarte tocar por la realidad de quienes más necesitan.
Que cada gesto, por pequeño que sea, sea un “aquí estoy” para los demás.
Y que podamos decir juntos...

“Señor, tuviste hambre… y te dimos de comer.”



¡GRACIAS!


Miércoles 10 de diciembre de 2025

 Buenos días ayer hablamos de dos cosas muy importantes: la Inmaculada y la campaña de recogida de alimentos que comenzamos, ¿te acuerdas?

Hoy queremos que cada uno de nosotros piense durante unos instantes la respuesta a esta pregunta: y para mí, ¿Qué es importante hoy?

Tras este breve tiempo de silencio, vamos diciendo en voz alta eso que para mí hoy es importante, que me preocupa, que me inquieta, o aquello que me gustaría compartir porque es bueno, bonito, alegre...

Para terminar el momento de compartir, nos damos gracias los unos a los otros. En esta semana que estamos animándonos unos a otros a compartir alimentos, ¿no es bonito también poder compartir lo que vivimos? 
                            


Feliz día



Lunes 9 de diciembre de 2025

Buenos días ya estamos en la segunda semana de adviento, es una bonita semana, que comenzamos con la fiesta de María, la Inmaculada. 
En esta semana vamos a seguir buscando las claves, esa llave de paz que es Jesús.



En esta semana comenzamos con la campaña de recogida de alimentos, sabemos que "si compartes se multiplica" no dejamos de ser portadores de esperanza para tantas familias. 

                                                    Feliz segunda semana de Adviento.




VIERNES, 5 de diciembre. ÉL ES LA LLAVE, PRÍNCIPE DE LA PAZ

 

 Prepara tu camino


Despedimos la primera semana de adviento con el evangelio del próximo domingo:

 

Evangelio según San Mateo 3, 1-12

 

Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: “¡Convertíos a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!”

 Juan era aquel de quien el profeta Isaías había dicho:

“Una voz grita en al desierto:

‘¡Preparad el camino del Señor;

abridle un camino recto!’”

Juan iba vestido de ropa hecha de pelo de camello, que se sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida era langostas y miel del monte. Gentes de Jerusalén, de toda la región de Judea y de toda la región cercana al Jordán salían a escucharle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán.

Pero viendo Juan que muchos fariseos y saduceos acudían a que los bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras!, ¿quién os ha dicho que vais a libraros del terrible castigo que se acerca? Demostrad con vuestros actos que os habéis vuelto a Dios, y no os hagáis ilusiones diciéndoos: ‘Nosotros somos descendientes de Abraham’, porque os aseguro que incluso de estas piedras puede Dios sacar descendientes a Abraham. Ya está el hacha lista para cortar de raíz los árboles. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo, ciertamente, os bautizo con agua para invitaros a que os convirtáis a Dios; pero el que viene después de mí os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Trae la pala en la mano, y limpiará el trigo y lo separará de la paja. Guardará su trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.”

 


Reflexión

 

Juan el Bautista no era influencer, pero movía multitudes. ¿Por qué? Porque hablaba claro: “Convertíos”. No decía “sed perfectos”, sino “cambiad de dirección”.

En Adviento, Dios no te pide que seas otro. Te pide que te prepares. Que limpies el corazón, que endereces tus caminos, que te acerques a Él. Como cuando esperas a alguien importante en casa: ordenas, decoras, te ilusionas.

 

Así es el Adviento: una espera activa, no pasiva.

Oración

Señor Jesús,

en este tiempo de Adviento quiero preparar mi camino,

como Juan el Bautista nos enseñó.

Ayúdame a limpiar mi corazón,

a dejar lo que me aleja de Ti,

y a caminar con esperanza hacia tu luz.

Que cada día sea una oportunidad para cambiar,

para amar más, para confiar más,

para esperar con fe tu llegada.

Ven, Señor Jesús,

y haz de mi vida un lugar donde puedas nacer.

Amén.

 

JUEVES, 4 de diciembre. ÉL ES LA LLAVE, PRÍNCIPE DE LA PAZ

 

 La esperanza cristiana “promete y cumple”.

Buenos días

 

Hoy os traigo un titular cargado de esperanza:

 

León XIV explica por qué el optimismo “decepciona” mientras que la esperanza cristiana “promete y cumple”.



Resumen de la noticia: Durante una audiencia general en octubre de 2025, el Papa León XIV explicó que el optimismo humano muchas veces nos decepciona porque se basa en expectativas que no siempre se cumplen. En cambio, la esperanza cristiana se fundamenta en la certeza de que Dios acompaña y sostiene nuestra vida, incluso en los momentos difíciles. Esta esperanza no es ingenua, sino profunda, real y transformadora.

Reflexión

En el Adviento, esperamos. Pero no como quien espera que algo pase por suerte. Esperamos con sentido, porque sabemos que alguien viene: Jesús.

La noticia del Papa nos recuerda que no todo lo que deseamos se cumple. A veces, los planes fallan, las amistades duelen, los días pesan. El optimismo puede decir “todo irá bien”, pero la esperanza cristiana dice: “Dios está contigo, pase lo que pase”.

Adviento es tiempo de preparar el corazón, no solo la casa. Es tiempo de encender velas que no solo iluminan, sino que dan calor al alma:

·       Esperanza: porque Dios no falla.

·       Fe: porque creemos aunque no veamos.

·       Alegría: porque sabemos que viene algo bueno.

·       Paz: porque confiamos en su presencia.

Reflexión

¿Qué espero realmente?

¿Dónde pongo mi confianza?

¿Estoy esperando a Jesús o solo a que llegue el 24?

Que tengáis muy buen jueves!!!

 

MIERCOLES, 3 de diciembre. ÉL ES LA LLAVE, PRÍNCIPE DE LA PAZ

 

 ¡A despertar la Esperanza!


¡Buenos días a todos! Hoy no es un miércoles cualquiera, ¡estamos en el inicio del Adviento! Este es el tiempo en que la Iglesia se prepara para la Navidad, pero no solo para recordar que Jesús nació hace 2000 años, sino para prepararnos para que nazca hoy en nuestro corazón, en nuestra vida y en nuestro mundo.

El Adviento es tiempo de:

·       Esperar: Pero no esperando el autobús, sino esperando a alguien que va a llegar.

·       Vigilar: Estar atentos, con los "sensores" espirituales encendidos.

·       Ponerse las pilas: Para cambiar lo que nos aleja de la alegría.

Para empezar a sintonizar con esta "espera activa", vamos a ver un video corto que nos reta a no estar tan ocupados.



Oración

Cierra los ojos. Respira hondo. Dile a Jesús: "Aquí estoy".

Señor, esta semana inicio el Adviento. Reconozco que a veces me distraigo con mil cosas y me olvido de lo que realmente importa. Te pido la gracia de estar atento/a.

Le pedimos a la persona que mejor esperó a Jesús, que nos ayude a preparar el camino.

Dios te salve María...


MARTES, 2 de diciembre. ÉL ES LA LLAVE, PRÍNCIPE DE LA PAZ

 Enciende tu Esperanza en Adviento


¡Buenos días a todos!

Como ya dijimos ayer, estamos en el tiempo de Adviento, un tiempo de espera, pero no una espera aburrida, sino una espera llena de esperanza porque sabemos que Alguien importante está por llegar.

Pensad por un momento en tu día, en la semana que tienes por delante o en las cosas que te preocupan: exámenes, amistades, el futuro... ¿Dónde necesitas un poco de luz o de motivación?

La Esperanza no es solo desear que las cosas salgan bien; es la certeza de que Dios está actuando en nuestras vidas, incluso cuando las cosas parecen oscuras.

En Adviento, encendemos velas. Cada llama es un recordatorio de que la oscuridad no es lo único que existe. La primera vela representa precisamente la Esperanza.

Vamos a tomar un momento de silencio para pensar en qué áreas de nuestra vida necesitamos que Jesús encienda Su luz de esperanza hoy.

Ahora, vamos a encender simbólicamente esa esperanza.

En lo Personal: Piensa en algo que te esté costando o desanimando. ¿Qué te gustaría entregarle a Dios para que Él lo llene de Su Esperanza? (Ejemplos: la ansiedad por una situación, el desánimo, la dificultad en una relación, un mal hábito).

En lo Comunitario: Piensa en un lugar o una persona en tu entorno (familia, amigos, el mundo) que necesite un rayo de esperanza. ¿Por quién o por qué quieres pedir esa esperanza hoy?

El Adviento nos invita a ser parte de la espera. La mejor forma de esperar la venida de Jesús es ser más como Él ya hoy.

Hoy, ¿cómo vas a ser un signo de esperanza para alguien? Propón un compromiso pequeño y concreto: (Dejar 30 segundos para pensarlo)

·       Mandar un mensaje de ánimo a alguien que lo necesita.

·       Sonreír a la primera persona que veas triste.

·       Hacer mi tarea con más esfuerzo y alegría.

Terminamos rezando juntos la oración de la Esperanza:

Dios de la Esperanza,

te damos gracias por este nuevo día.

Que la llama de Adviento que encendemos hoy

nos recuerde que Tú vienes a renovar todas las cosas.

Ayúdanos a vivir con la fuerza de tu Espíritu

 para ser una luz de esperanza en nuestro colegio,

en nuestra casa y en el mundo,

hasta que nazcas de nuevo en nuestros corazones.

Amén.